¿Es necesario un título en ciencias para ser periodista científico?

 

Este artículo se publicó originalmente en inglés en The Open Notebook el 21 de agosto de 2018. Por Aneri Pattani.

 

En 1974, periodistas científicos de nueve países europeos se reunieron en Salzburgo, Austria, para hablar sobre el futuro del campo. No hizo falta que transcurriera mucho tiempo antes de que apareciera una gran división.

Gran Bretaña y Suiza veían al periodismo científico como una profesión de posgrado, escribió Martin Sherwood, editor de política científica de New Scientist en ese momento. Ellos preveeían un futuro en el que casi todos los periodistas científicos tendrían títulos universitarios en ciencia. Pero Austria y los Estados Unidos se estaban moviendo hacia una tendencia de periodistas científicos con títulos en periodismo.

Más de 40 años después, ese debate continúa. ¿Es necesario un título en ciencias para ser periodista científico?

Es una pregunta única en esta especialización periodística. En general, no se espera que los periodistas que cubren crimen o educación tengan un título en esos temas. Pero el periodismo científico a menudo se considera una especialización más técnica y que necesita de más conocimientos. Y mientras que algunas personas llegan a él por otras especializaciones periodísticas, o con títulos en literatura o en historia, muchos también tienen experiencia en ciencias: periodistas que cubren el espacio exterior que estudiaron astronomía en la universidad o en el posgrado, o reporteros de salud que antes se desempeñaron como médicos.

Dicha capacitación científica puede resultar útil en el periodismo científico, pero por cada beneficio que pueden traer los años invertidos en obtener un título en ciencias —desde adquirir conocimientos técnicos, hasta comprender la vida cotidiana de un científico y evitar errores comunes de la interpretación científica— también existe una desventaja potencial. Cuando los reporteros de ciencia de diversos orígenes analizan sus experiencias, pueden ver la forma en que estos distintos caminos les han ayudado o perjudicado.

 

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Conocimiento profundo y técnico de una temática específica

Así es cómo un título en ciencias podría funcionar a tu favor:

Una cosa que diferencia al periodismo científico de otras especializaciones es el conocimiento técnico que a menudo requiere. Desde saber leer artículos en revistas científicas hasta ahondar en procedimientos médicos y comprender teorías de la física, hay mucho que digerir. Tener algo de este conocimiento adquirido gracias a una formación científica puede hacer el trabajo más fácil.

Incluso tener un vocabulario científico básico —comprender conceptos como significancia estadística y revisión por pares, y apreciar la diferencia entre hipótesis y teorías— puede ser útil, dice Sarah Zhang, reportera de The Atlantic que estudió neurobiología en Harvard. En entrevistas para noticias sobre ingeniería genética, le ha resultado útil demostrar su comprensión de la biología molecular básica: la diferencia entre el ARN y el ADN, por ejemplo. “De esa manera, cuando estás hablando con científicos, no tienen que explicar conceptos básicos ni usar un lenguaje impreciso”, dice Zhang. “También les da un nivel de comodidad cuando eres alguien que tiene cierta elocuencia técnica”.

Para Laura Kiesel, una periodista free lance, uno de los principales beneficios de su trabajo de posgrado en recursos naturales y políticas ambientales es cómo le enseñó a leer artículos científicos y comprender los matices de los hallazgos. Recientemente le fue útil, dice, al escribir sobre la correlación entre los tiroteos masivos y la “masculinidad tóxica”. Ella utilizó muchos estudios para respaldar su caso, por lo que fue crucial interpretar adecuadamente los hallazgos y comprender cuán estadísticamente significativos eran. “Creo que es un problema con el que luchan muchos periodistas y editores sin conocimientos científicos”, dice.

Aquí hay algunas desventajas potenciales:

La experiencia científica también puede tener sus desventajas, haciendo difícil producir historias cautivadoras para una audiencia general.

El primer obstáculo puede venir durante el proceso de entrevistas. Si un científico siente que un reportero entiende la jerga de su campo, puede que estén más tentados a usarla durante una entrevista. Y la jerga no hace buenas citas.

David Robbins

Rebecca Robbins se graduó de la Universidad de Harvard en 2014 con un título en historia, pero pasó mucho tiempo trabajando en el periódico de la universidad, The Harvard Crimson.

Esa es una de las razones por las que la reportera de STAT, Rebecca Robbins, quien realizó estudios en historia, considera que su formación no científica es útil. A menudo, en una entrevista, los conceptos están más allá de su comprensión, dice ella. “Creo que eso exige un cierto grado de humildad para poder admitirle al científico que no entiendo de lo qué está hablando”.

Pero, en última instancia, eso beneficia a sus lectores, ya que puede explicar conceptos difíciles de una manera que sea digerible para la persona promedio. “Yo nunca, como reportera, quiero dar por sentado que la gente sabe de lo que estoy hablando”, dice Robbins.

Un profundo conocimiento de un tema científico también puede hacer que a veces sea difícil escribir sobre ese tema de manera clara y cautivadora, dice Carl Zimmer, quien estudió inglés en Yale y que se ha convertido en el autor de 13 libros de ciencia y es colaborador habitual de STAT y The New York Times.

Es un desafío que él atestigua cuando enseña clases de periodismo científico. Los estudiantes con especializaciones en ciencias a veces se ven tentados a “volcar datos en una página”, dice Zimmer. Pero el arte de contar historias es tan importante para el periodismo científico como el componente científico.

Es por eso que Zimmer insiste en que todos los escritores de ciencia, especialmente si provienen de una formación científica, deben practicar el arte de contar historias leyendo excelentes escritos, analizando qué los hace efectivos y utilizando eso para construir sus propias narrativas en torno a la ciencia que cubren. “Es importante recordar en el periodismo científico que casi nadie tiene que leer lo que escribes”, dice. La mayoría de los periodistas científicos, señala, no escriben sobre noticias de última hora que afectan la vida cotidiana de las personas. “Así que tienes que preguntarte cómo vas a conseguir que sigan leyendo. Y he descubierto que contar historias es una manera muy efectiva”.

 

Ser parte del mundo de la ciencia

Así es cómo un título en ciencias podría funcionar a tu favor:

Estudiar ciencia abre las puertas a mundos únicos: el trabajo cotidiano dentro de un laboratorio de investigación, el detrás de escenas de la atención clínica, la política de las becas y el financiamiento de investigaciones. Ser parte de estos mundos puede proporcionar a los periodistas con formación científica una ventaja especial para ganar credibilidad con las fuentes, conseguir trabajos y comprender la vida cotidiana de las personas que entrevistan.

Ivan Oransky, cofundador de Retraction Watch, dice que su experiencia médica desempeña un papel importante en su trabajo periodístico en la actualidad. Su título de médico lo ayudó a conseguir algunos de sus primeros trabajos con revistas comerciales, y más tarde Reuters Health y MedPage Today. “En general, en muchas salas de redacción hay un apetito por tener expertos y personas que saben cosas que no van a tener que aprender en el trabajo”, dice.

Y fue su trabajo como escritor para la —ahora desaparecida— sección de estudiantes de medicina del Journal of the American Medical Association lo que eventualmente lo llevó a lanzar Retraction Watch, que cubre las retractaciones en revistas científicas. “Se trata realmente del proceso de investigación a un alto nivel de abstracción”, dice Oransky, “por lo que necesitas comprenderlo para cubrirlo”. Él absorbió ese conocimiento, que incluye comprender cómo la mala conducta puede envenenar la investigación científica, tras años de seguir los últimos estudios médicos mientras estudiaba para ser doctor.

Del mismo modo, el tiempo que Zhang pasó en un laboratorio de investigación estudiando moscas de la fruta le permitió conocer la vida cotidiana de un científico. Aprendió cómo se escriben los trabajos de investigación, qué significa ser el primer autor en comparación con ser el último autor de un artículo y cómo buscar las fuentes de financiamiento para un estudio. Esa perspectiva desde adentro le ha ayudado a entender cómo abordar las historias orientadas a procesos y los perfiles de científicos, dice. “La ciencia no es solo un montón de datos para memorizar, sino un proceso de descubrimiento”, dice ella. “Intento capturar eso en mis historias”.

Tener un título médico o científico también ofrece a los escritores cierto nivel de credibilidad automática entre los científicos. Oransky dice que cuando comenzó en el periodismo, se aseguró de incluir “Dr.” en su firma de correo electrónico. “Sabía que haría que los médicos se sintieran cómodos hablándome”, dice. “Y probablemente eran más propensos a devolverme la llamada por eso”.

Ganar credibilidad puede ser más difícil para los reporteros sin una formación en ciencias. Zimmer dice que las personas a veces están “sorprendidas o mortificadas” de que no haya recibido entrenamiento como científico. Algunos lectores que no están de acuerdo con su trabajo por razones ideológicas incluso intentarán usar su título en lengua inglesa en su contra, argumentando que no tiene la experiencia necesaria para ser confiable. “Pero eso no me molesta”, dice Zimmer. “Puedo mostrarle a los científicos los artículos que escribo y dejar que juzguen si lo hice bien o no”.

Aquí hay algunas desventajas potenciales:

Ser parte del mundo de la ciencia también puede generar inquietudes acerca de la objetividad y la capacidad de un periodista para ver el panorama general. Los periodistas científicos pueden ser acusados ​​de parcialidad cuando escriben sobre su propio campo. Y a veces esa crítica es válida, dice Oransky. “La pregunta es, ¿pueden distanciarse de las personas que [podrían haber sido] sus colegas? ¿Se ponen a la defensiva cuando alguien cuestiona su profesión anterior? “Eso puede interferir con la meta periodística de considerar y representar de manera justa las múltiples perspectivas.

Cortesía de Carl Zimmer

Carl Zimmer con su título en lengua inglesa el día en que se graduó de la Universidad de Yale, en 1987.

Estar profundamente integrado en una profesión también puede hacer que sea difícil salir de ese mundo. Zhang dice que pasó gran parte de su primer año como periodista escribiendo únicamente sobre neurociencia. “De alguna manera, puede ser difícil salir de tu pequeño agujero”, dice ella. “Pero creo que eso desaparece con el tiempo”.

Ahí es donde Zimmer encuentra una ventaja en su su formación. Lo lleva a “contar historias que comienzan desde un lugar diferente”. Por ejemplo, su último libro, She Has her Mother’s Laugh (Ella tiene la carcajada de su madre), trata sobre la herencia. Los científicos con los que ha hablado a menudo suponen que por herencia Zimmer se refiere a la genética. Pero él no ve la herencia únicamente a través de un lente científico; él también piensa en la idea de lo que continuamos de nuestros antepasados ​​como un concepto social poderoso. “Creo que mi interés en el concepto como algo que guía la vida de las personas y que utilizan para definirse a sí mismos proviene de mi formación no científica”, dice.

Robbins agrega que acercarse a los temas de esa manera puede atraer a una audiencia más amplia. La audiencia de STAT, señala, incluye no solo a los científicos y las personas de la industria médica, sino también a lectores de otros círculos. Robbins quiere que sus historias resulten interesantes para todos. “Nunca diría que estoy tratando de escribir solo para las personas de la industria”, dice. “Idealmente, me gustaría que mis historias se leyeran lo más ampliamente posible”.

 

Comprendiendo el consenso y evitar el balance falso

Así es cómo un título en ciencias podría funcionar a tu favor:

Los periodistas científicos tienen el poder de afectar la percepción pública y, por lo tanto, las políticas públicas. Es importante que los periodistas tengan suficiente conocimiento científico para ejercer ese poder de manera responsable, dice Kiesel. Una habilidad esencial es la capacidad de evitar establecer falsos balances.

Este pecado periodístico es especialmente prominente en el periodismo sobre el cambio climático. Durante años, los periodistas describieron la evidencia a favor y en contra del cambio climático causado por el hombre como equivalentes, a pesar de un consenso abrumador por un lado. Eso contribuyó a un malentendido persistente y, muchos argumentan, dañino entre el público estadounidense.

Reconocer el legado duradero de ese error fue lo que motivó a Kiesel a regresar a la universidad para estudiar política ambiental, seis años después de haber obtenido su título en inglés y periodismo. Lo que muy pocos periodistas entienden, dice, es que “no se puede abordar el periodismo científico de la misma manera que se aborda un tema ideológico”. Reportear sobre temas relevantes para las políticas, como el cambio climático, no se trata simplemente de reportear ambos lados, se trata de comprender cuál es el consenso científico y dónde está la evidencia más sólida, y luego transmitir una imagen precisa de eso al público. “Veo muchas más complejidades en estos temas que antes, cuando aún no había cursado un programa de ciencias”, dice Kiesel.

Aquí hay algunas desventajas potenciales:

Si bien el conocimiento profundo de la ciencia puede ayudar a los periodistas a evitar el balance falso y producir historias más completas, la pasión que a menudo viene con ese conocimiento plantea el peligro de que los periodistas se dirijan al ámbito del activismo. Eso puede generar preocupaciones en torno al reporteo objetivo. Después de todo, comunicar la ciencia que conoces a los lectores no es lo mismo que reportear una historia para incluir diversas perspectivas y proporcionar más matices, dice Robbins de STAT. Es esto último, señala, lo que ayuda a enriquecer las historias.

Lo que también hace que una nota sea más fuerte es tener un consenso —cuando existe— al hablar con múltiples fuentes, en lugar de confiar en tu propio conocimiento. En una historia que ella escribió sobre una nueva prueba de fertilidad genética, realizó entrevistas extensas y profundas con varios endocrinólogos expertos en reproducción, antes de concluir que las afirmaciones de la compañía sobre la prueba eran exageradas.

“La capacidad de reportear bien, escribir bien y hacer las preguntas correctas puede ayudar a alguien a comprender lo que deben comprender”, dice ella, “incluso si no tienes un título en ciencias”.

 

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En conclusión: elige tu propio camino

No hay una forma científica de convertirse en periodista científico. No hay fórmula perfecta. No hay una ley universal de la que depender. En cambio, se trata de obtener la combinación correcta de habilidades y conocimientos, lo cual se puede hacer de varias maneras. Algunos, como Zimmer, leen libros de texto en su tiempo libre, mientras que otros, como Oransky, pasaron años formándose en la escuela de medicina.

No importa qué camino uno elija, lo más importante es sencillamente estar abierto a aprender todo el tiempo, dice Oransky. Estudiar biología, química o cualquier otro campo de la ciencia puede brindarte una base para el periodismo científico, pero en última instancia, esta carrera se construye con la curiosidad. “Si eres curioso y siempre estás dispuesto a descubrir que estás equivocado, entonces serás un buen reportero”, dice. “Si un título te ayuda a hacer eso, es genial. Pero si te va a cerrar tu mente y hacerte creer que lo sabes todo, entonces el periodismo no es para ti”.

 

Aneri PattaniConner Jay/AAJA

Aneri Pattani

Aneri Pattani fue becaria en The Open Notebook en 2018. Actualmente es reportera de salud en The Philadelphia Inquirer, donde cubre temas de salud en jóvenes. En el pasado, trabajó como asistente de producción en el equipo de salud de WNYC, como reportera fellow James Reston en la oficina de salud y ciencia de The New York Times y como compañera de reporteo para el columnista Nicholas Kristof en Liberia. También ha escrito para The Boston Globe, The Texas Tribune, CNBC y The Hartford Courant. Originaria de Connecticut, se graduó de la Northeastern University en Boston, en mayo de 2017. Aparte de reportear, a Pattani le encanta viajar, cocinar y practicar danza clásica india. Síguela en Twitter @aneripattani.

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