Ciencia invisible: ¿Por qué están ausentes las historias de ciencia latinoamericanas en los medios europeos y de Estados Unidos?

 

 

Científicos (Carolina da Silva y estudiantes de posgrado) del la Universidade Federal do Mato Grosso en Cuiabá monitorean aves migratorias durante una expedición en el Río Paraguay en el Pantanal de Brasil, el humedal más grande del mundo.

 

Este artículo fue traducido al inglés del original en español por Debbie Ponchner. 

 

En el siglo XXI, la ciencia es una actividad mayoritariamente global. Iniciativas de colaboración internacional como el Human Cell Atlas que conecta a investigadores de diversos continentes para conocer un poco más sobre los millares de tipos de células que encontramos en el cuerpo humano; los estudios que se realizan en el CERN para hallar los elementos fundamentales de la materia en los que intervienen 17.500 investigadores de 70 países; o el complejo astronómico ALMA en Chile en el que participan 22 naciones, son muestra de ello. No obstante, la mayoría de la ciencia que se publica en las revistas especializadas sigue siendo del mundo desarrollado. Por ejemplo, en el top 100 de instituciones científicas del NatureINDEX 2019, un ranking que señala los centros que dominaron en 2018 el campo de la investigación en ciencias naturales, no figura ni una sola universidad o centro de Latinoamérica.

Lo mismo sucede en el ecosistema global de las noticias de ciencia. Hay regiones del planeta completamente ausentes en la agenda de gran parte de los medios internacionales y de habla inglesa. Un ejemplo claro se dio con el brote epidémico de la fiebre del Zika. En América Latina, las historias sobre este tema empezaron a aparecer en los medios locales en abril de 2015, casi ocho meses antes de que el virus llegara a Estados Unidos y empezara la cobertura del tema en los medios locales, utilizando como únicas fuentes a especialistas estadounidenses. Algo similar ocurre a la hora de informar sobre descubrimientos paleontológicos en la Patagonia: si se trata de una investigación en la que participan científicos estadounidenses y argentinos, se suelen omitir los testimonios y hasta los aportes de los investigadores suramericanos, como conté en un artículo publicado en Undark.

Hace poco participé en una conversación vía WhatsApp con otros seis periodistas científicos de la región en la que hablamos sobre los sesgos y las dinámicas periodísticas fuera y dentro de los países del llamado ‘Global South’ –un término que empezó a tomar fuerza en el siglo XXI, desplazando al concepto de ‘Tercer Mundo’– y qué se podría hacer para revertir la situación.

Los editores que participaron en esta conversación son:

Iván Carrillo, Tangible (México).

Pablo Correa, El Espectador (Colombia).

Gerardo Sifuentes, Muy Interesante (México).

Daniela Hirschfeld, periodista científica uruguaya que coordina a los corresponsales y la cobertura sobre América Latina para SciDev.Net.

Los redactores:

Valeria Román, periodista científica de Argentina que escribe para Infobae, SciDev.Net, Tangible, Forbes, entre otros.

Ángela Posada Swafford, periodista científica colombiana residente en Miami quien ha escrito para National Geographic, Astronomy Magazine, WIRED, New Scientist, The Boston Globe, The Miami Herald, entre otros medios.

 

Federico: ¿A qué se debe la ausencia o escasez de voces e historias de científicos latinoamericanos en los medios internacionales de habla inglesa como The Guardian, The New York Times, New Scientist, Wired, Nature, Science, Scientific American, Popular Science, etc.?

Valeria: Un factor es el de cercanía geográfica: se informa más sobre lo que pasa dentro del país donde el medio se produce o en su área de mayor alcance.

Daniela: También tiene que ver con los lectores. La región no interesa a una audiencia anglosajona tal vez porque no conoce demasiado a América Latina. Entonces, allí entra a jugar uno de los elementos del famoso criterio de noticiabilidad en periodismo: no es noticia lo que no entendés o no es cercano de algún modo.

Federico: Y cuando se publica algo sobre investigaciones de la región suele hacerse desde una mirada paternalista. Muchas veces, en lugar de solicitar un artículo a un periodista científico local, se le asigna la historia a un periodista que desconoce las sutiles diferencias culturales internas de cada país. México no es lo mismo que Argentina, Chile o Bolivia. Uno termina advirtiendo varios errores.

Pablo: Eso se ve mucho. Sin embargo, es difícil exigir visibilidad cuando, por ejemplo, en Colombia los medios han sido incapaces de cubrir la ciencia local de forma adecuada. Es posible que la poca visibilidad tenga algo de eurocentrismo u otro tipo de sesgo nacionalista, pero antes de pensar en esa explicación se lo atribuiría a un problema de gestión local, a una debilidad de nuestras propias instituciones.

Valeria: Hay un caso interesante: Argentina desarrolló el satélite SAOCOM 1A. Es el primero en su tipo, y hecho en un país en desarrollo. Los medios internacionales no informaron los detalles sobre este satélite nuevo. Pero cuando fue lanzado en Estados Unidos en octubre de 2018, varios medios de habla inglesa se concentraron en el cohete de SpaceX que lo llevó, y que fue hecho en un país desarrollado, sin mencionar el trabajo de los investigadores argentinos.

Ángela: Muchos investigadores de países en desarrollo se sienten atrapados en un círculo vicioso por las barreras que se imponen para publicar sus investigaciones. Los científicos tercermundistas no son citados lo suficiente. Entonces esto es como un catch-22. Se habla de obstáculos estructurales y perjuicios sutiles que impiden a los investigadores de países más pobres compartir sus descubrimientos con el mundo industrial. Y esta invisibilidad no solo es mala para esos países, sino que también puede privar al mundo industrializado de conocimientos críticos. Según Richard Horton, exeditor de The Lancet: “La única forma de entender el proceso del ébola y sus efectos es publicar el trabajo de los investigadores locales”. Es vital que los investigadores del tercer mundo se comuniquen su ciencia unos a otros. Cosa que tampoco parece suceder en Latinoamérica.

Pablo: Además, está el factor de inversión: el dinero que invierte todo Colombia en ciencia es aproximadamente el mismo que invierte la escuela de medicina de la Universidad Johns Hopkins. Sería naive pensar que la ciencia de nuestros países va al mismo ritmo de la norteamericana. Es cierto que algunos grupos logran el nivel de calidad más alto, pero el volumen de esa producción es muchísimo menor.

Federico: ¿Perciben que mucho medios anglosajones le dan prioridad a dónde se realiza el hallazgo sobre la relevancia del mismo?

Iván: Los grandes medios cuentan historias sobre países en vías de desarrollo o tercermundistas cuando se trata de una tragedia, un hecho de violencia, crisis, pobreza, golpe de Estado… Esa es la imagen reduccionista que enriquecen y que refuerza los estereotipos.

Federico: Y que terminan reproduciendo lugares comunes: Argentina como tierra de gauchos, carne y tango; Colombia como país del café, de narcos y música; Brasil, Amazonas, fútbol, carnaval.

Valeria: También se produce con bastante frecuencia que si una investigación es el resultado de una colaboración entre científicos de países desarrollados y de países en desarrollo, los periodistas de los medios internacionales tienen un sesgo de identificación y visibilización de los coautores. Esto hace que se nombren a los coautores de países desarrollados y no a los coautores de países en desarrollo. Tampoco se mencionan a las instituciones de países en desarrollo que aportaron fondos.

Federico: También está el asunto de que en América Latina casi no existe la figura del encargado de prensa en las instituciones científicas. ¿Creen que este es un factor que también repercute en la ausencia de las historias de ciencia latinoamericanas en los medios locales e internacionales?

Pablo: La difusión exige construir redes que conecten los centros de investigación con los medios de esos países. Solo así los periodistas de esos países podrían eventualmente interesarse en temas más allá de sus fronteras. Pero eso tampoco existe. Muy pocas universidades tienen oficinas de comunicación lo suficientemente robustas para hacer esta tarea a nivel nacional, mucho menos a nivel internacional. También me pregunto: ¿Qué tan interesados estamos los de un país latino por la ciencia de otro país latino? ¿Y por la ciencia de los africanos? ¿Y por la de países del sudeste asiático?

Federico: En el ecosistema global de noticias de ciencia hay una especie de desigualdad informativa: zonas del mundo visiblemente más representadas en medios que otras. No solemos leer sobre la ciencia que se hace en Mongolia, Lituania, Uruguay, Mozambique, Ecuador, etcétera.

Ángela: ¡Exacto! Y no sabemos de qué cosas interesantes nos estamos perdiendo. Podrían tener soluciones a problemas globales.

Pablo: La ciencia y sus avances deberían cubrirse sin criterios nacionalistas. Pero al igual que en el fútbol, el poder del dinero hace que la atención gire más en torno a ciertos lugares que a otros. Obviamente, si en Harvard dicen que “2 +2 = 4” eso tiene más repercusión que si un investigador de la Universidad Industrial de Santander, en Bucaramanga, Colombia, descubre un antídoto contra mordeduras de serpientes.

Federico: Pero una buena historia es una buena historia sin importar dónde ocurra. Siempre hay grandes temas que atraen a audiencias globales: descubrimientos astronómicos, dinosaurios, cambio climático, la deforestación del Amazonas.

Valeria: Por supuesto que hay buenas historias de ciencia en todos los rincones del planeta. Pero los criterios que siguen los editores de los medios internacionales no se han actualizado en muchos casos.

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Ángela: Los periodistas debemos buscar ángulos que puedan interesar a una audiencia internacional. Cosas inusuales: los peces más pequeños, o el bicho más grande, el más antiguo. Es decir, los extremos. Yo pienso que esa invisibilidad es una mezcla de factores: algo de sesgos; falta de buenos periodistas ‘sabuesos’ de ciencia; la miopía de algunos editores.

Federico: ¿Consideran que los periodistas latinoamericanos se esmeran en ofrecer temas a medios internacionales de habla inglesa sobre ciencia latina? ¿Son bien o mal recibidos? ¿Los editores los buscan, exigen que se entreviste al científico latino?

Iván: Veo una gran necesidad de comunicación de temas científicos en nuestras sociedades como para utilizar los pocos recursos que tenemos en publicaciones extranjeras. Si bien eso ayuda que se conozca mejor la ciencia que se hace en nuestros países, no es prioritario para mí. (En mi caso, mis esfuerzos siempre han ido a comunicar a la audiencia mexicana en primer lugar y la audiencia de habla hispana en segundo lugar).

Gerardo: No he percibido un interés particular de editores extranjeros por conocer el estado de la ciencia en Latinoamérica. Hay colegas que se han abierto paso en algunos medios especializados extranjeros, lo cual es muy importante, y creo son la punta de lanza. Creo que la apertura apenas comienza.

Ángela: Yo lo hacía mucho más antes, pero me he cansado. El asunto es que muchas revistas internacionales lo que privilegian son temas de política científica.

Federico: ¿Y cómo incide el contacto de los periodistas de ciencia con los investigadores? ¿Creen que la relación entre científicos y periodistas de ciencia es distinta en cada país?

Gerardo: Los aparatos de comunicación institucional de universidades e institutos de investigación estadounidenses y europeos, por ejemplo, tienen lazos estrechos con todos los medios de comunicación y son rápidos para atender cualquier solicitud, a veces en minutos. Cualquier periodista de ciencia en México sabe que a menudo para solicitar una entrevista a una universidad o instituto local puede tardar días en sortear la burocracia.

Iván: Yo les he preguntado directamente a los científicos y escucho sobre los periodistas de ciencias calificativos como: “chismosos”, “entrometidos”, “buscando siempre el punto negativo de las cosas”.

Ángela: Los científicos de Colombia tienen recelo y se ríen de los periodistas. Pero cuando un periodista de ciencia los contacta se muestran mucho más cooperadores.

Iván: La mayoría de los científicos con los que he conversado consideran que es la divulgación el vehículo para hablar de ciencia y no conocen o consideran al periodismo especializado como una herramienta.

Pablo: Hay mucha desconfianza de los científicos porque la mayoría ni siquiera sabe que existen periodistas de ciencia. La mayoría no debe nunca haber interactuado con un periodista especializado y la imagen que tienen seguro está construida a partir de lo que ven en televisión, radio, periódicos sensacionalistas. Lo que siempre escucho es que viven aterrados de miedo de ser distorsionados por un periodista. Y además suelen tener una mirada paternalista: escriba y me muestra para corregirle todo.

Federico: ¿Creen que la invisibilización de la ciencia latinoamericana se debe además a que los editores de medios angloparlantes no conocen a periodistas científicos latinoamericanos?

Valeria: Se necesitan más reuniones de sensibilización sobre la capacidad del periodismo científico de América Latina y de otras regiones de países en desarrollo. Hay también un sesgo en considerar que los periodistas de países desarrollados tienen estándares más altos que los países en desarrollo. Todos deberíamos aprender de todos.

Daniela: Somos pocos periodistas especializados en América Latina y eso equivale a que hay pocos periodistas buscando historias de ciencia. Como periodista de ciencia de un país como Uruguay (chico, con pocos periodistas de ciencia, pero con una comunidad científica bastante activa), muchas veces no doy abasto para cubrir todos los temas que me gustaría cubrir. Como periodistas debemos crear redes con periodistas de países vecinos y de países distantes.

 

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Federico: La ausencia de historias de ciencia en medios internacionales tiene un curioso efecto cascada: se privilegian en muchos medios latinoamericanos notas del tipo “científico de MIT o Harvard descubrió…” en lugar de “científico ecuatoriano…” o “científico uruguayo…” ¿Creen que muchos periodistas en la región valoran más lo que ocurre fuera de América Latina en lugar de conocer y contar qué tipo de investigaciones se realizan en la región?

Pablo: Para mí es un asunto cultural complejo. Hay sociedades que han convertido a la ciencia en un pilar y en ellas el interés por conocer los avances de la ciencia permea a toda la sociedad: desde la clase política dirigente hacia abajo. Nuestras sociedades latinoamericanas carecen de eso. Y va a tomar tiempo y mucha creatividad darles la vuelta. ¿Cómo? No lo sé. Tal vez con la aparición de nuevos tipos de líderes, de generaciones más jóvenes formados cerca de las ciencias.

Daniela: Nuestros países miran constantemente al norte. No creo que sea una cuestión de inferioridad: en los países desarrollados es donde hay más avances. Además, en ciencia, los propios científicos miran al norte, se forman en el norte, escriben en el idioma del norte, y muchas veces buscan dinero del norte para hacer su trabajo. Por eso miramos al norte también. Creo que cuando hay algo en el norte que es valioso para nuestra audiencia tenemos que abordarlo desde nuestra mirada local o regional.

Gerardo: En ciertos casos, publicar noticias de ciencia de Europa y Estados Unidos en demasía en medios latinoamericanos es una mezcla de pereza y desinterés. Cualquier periodista de ciencia, del país que sea, puede acercarse a centros de investigación de cualquier parte del mundo gracias a redes sociales y ponerse en contacto con investigadores que sigan las mismas líneas. Es un error común en el que muchos hemos caído, sea por la premura al entregar la nota o desidia para enriquecerla.

Federico: ¿Qué se puede hacer para resistir al aluvión de noticias extranjeras de ciencia?

Daniela: Es útil tener presente el ángulo local de las noticias científicas internacionales: con frecuencia recibimos noticias internacionales de ciencia y muchos medios, por falta de personal o de criterio, caen en el “corte y pegue” del cable, sin siquiera saber si a nivel local hay algo en ese campo. Por eso, si pensamos en la ciencia local cuando vemos una noticia internacional, de algún modo podemos dar visibilidad indirecta al trabajo local.

Valeria: En mi caso, intento informar sobre investigaciones científicas regionales en los medios en que colaboro. Aunque siempre depende del momento, de los temas, de la misión y el estilo de cada medio en particular.

Federico: Entonces, ¿cómo creen que se podría volver visible a la “invisibilizada ciencia latinoamericana”, tanto en medios angloparlantes como en América Latina, donde no sabemos mucho qué ocurre en nuestros países vecinos en materia científica?

Valeria: Hay que organizar talleres de interacción entre científicos y periodistas de América Latina. También impulsar que las instituciones científicas contraten profesionales que sepan ocuparse de la comunicación institucional para tender puentes con periodistas científicos. Otra recomendación es hacer un directorio con las instituciones científicas de América Latina.

Federico: Así como propiciar diálogos entre periodistas científicos latinoamericanos y editores de otras regiones del mundo. Que sepan que existimos. Tentarlos con las increíbles historias de la región.

Iván: La mejor forma de romper con el muro de la colonización cultural es creando y fortaleciendo nuestras propias narrativas. Tenemos oro molido en las historias de muchos de nuestros científicos y en sus proyectos. Creo que en nuestra labor como periodistas de ciencia tenemos que buscar, rescatar y crear las piezas de esa narrativa propia. No es nuestra labor principal promover la ciencia que se hace en nuestros países, pero sin duda el periodismo de ciencia es una ventana al mundo de los proyectos “nacionales” —una ventana que deberían aprovechar más las mismas instituciones científicas y los científicos en sí para dar a conocer sus investigaciones a la región y al mundo—.

Ángela: Exacto. [Tenemos que] empezar a pensarnos a nosotros mismos como periodistas científicos globales con responsabilidades locales.

 

Este artículo fue traducido al inglés del original en español por Debbie Ponchner. (Leélo en inglés aqui.)

 

KSJ @ MIT

Federico Kukso

Federico Kukso es periodista científico independiente argentino. Escribe para medios como Tangible (México), Agencia Sinc (España), La Nación (Argentina), entre otros. Es miembro de la comisión directiva de la World Federation of Science Journalists. En Twitter lo encuentras como @fedkukso