Cómo leer un artículo científico

 

Este artículo se publicó originalmente en inglés en The Open Notebook el 6 de noviembre de 2018. Este artículo fue traducido por Rodrigo Pérez Ortega.

 

Es una de las primeras tareas, y probablemente la más intimidante, para un periodista científico principiante. “Toma”, dice tu editor. “Escribe una nota sobre este artículo que saldrá en Science esta semana”. Y, de repente, estás mirando un PDF impenetrable—páginas de jerga científica que se supone que debes entender, tienes por delante la tarea de entrevistar al autor y a expertos externos y describir esto en lenguaje común a lectores no expertos en la materia—.

¡No temas! The Open Notebook está aquí con una guía sobre cómo leer un artículo científico. Estos consejos y trucos funcionarán si estás cubriendo la pandemia de Covid-19, biología del desarrollo o la exploración del espacio. La clave es familiarizarse con el marco en el que los científicos describen sus descubrimientos y no ahogarte en los detalles mientras intentas comprender el punto central de todo. Como ejemplo específico, hemos anotado un artículo de Science en la imagen adjunta.

Pero primero, analicemos lo que contiene un artículo científico típico. La mayoría incluye estas secciones básicas, generalmente en este orden:

La lista de autores es lo que parece: una lista de los científicos involucrados en el descubrimiento. Pero escondidos entre esos nombres hay pistas que te ayudarán a navegar la política de cómo reportear la historia. El primer nombre en la lista es a menudo (pero no siempre) la persona que hizo más trabajo, tal vez el estudiante de posgrado o el postdoc que es el líder del proyecto. Esta persona es generalmente (pero no siempre) designada como el “autor correspondiente” por un asterisco al lado de su nombre, o por su dirección de correo electrónico que aparece en la primera o última página del documento. Si el autor correspondiente no es el primer nombre en la lista de autores, ten especial cuidado y busca en Google los distintos autores para descubrir cómo se relacionan entre sí. (En muchos campos, como la biología y la psicología, el último autor de la lista suele ser el autor principal o el jefe de laboratorio. En otros, como la física experimental, donde la lista de autores puede ser de decenas o cientos de personas, los autores suelen aparecer alfabéticamente.) El autor principal puede proporcionarte una perspectiva amplia de por qué y cómo se llevó a cabo el estudio. Pero es mucho más probable que el primer autor o el correspondiente sea la persona que realmente hizo el trabajo y, por lo tanto, tu mejor opción para una solicitud de entrevista.

El resumen (abstract) es una síntesis de las conclusiones del artículo. Siempre lee esto primero y varias veces. Por lo general, la importancia del artículo se expondrá aquí, aunque en términos técnicos. Un buenabstract resumirá qué investigación se realizó, qué encontraron los científicos y por qué es importante. (Compara el resumen de este artículo de Nature, sobre el descubrimiento de un híbrido humano prehistórico, con los primeros tres párrafos de la historia de Sarah Kaplan del Washington Post sobre el descubrimiento. Kaplan captura claramente la esencia de los nuevos hallazgos como se describe en el resumen). Los números relevantes, como la significación estadística del hallazgo, a menudo también se destacan aquí. Los resúmenes son propensos a errores tipográficos, así que asegúrate de verificar los números contra el cuerpo del documento, así como en tu entrevista con el autor.

El cuerpo del artículo presenta la mayor parte de los hallazgos científicos. Presta especial atención a los primeros párrafos, que a menudo sirven como introducción, describiendo investigaciones previas en el campo y por qué es importante este nuevo trabajo. Este es un excelente lugar para buscar referencias a otros artículos que pueden servir como guía para expertos externos que puedan comentar (más sobre eso más adelante). Luego vendrán los detalles de cómo se realizó la investigación; a veces gran parte de esto se divide en una sección de métodos posterior (ver más abajo). Luego vienen los resultados, que pueden ser largos. Busca frases como “concluimos” como pista de sus puntos más importantes. Si hay estadísticas involucradas, ve la guía de Rachel Zamzow sobre cómo detectar estadísticas sospechosas.

La sección final (a veces etiquetada como discusión) a menudo resume los nuevos hallazgos, los pone en contexto y describe los próximos pasos a seguir. Si tu lectura ha sido lenta y aburrida por la sección de resultados, ahora es el momento de reenfocarte. “Ese tipo de información ayudará a un escritor a responder la casi inevitable pregunta ‘¿y qué?’ para sus lectores, así como para sus editores”, dice Sid Perkins, un periodista científico freelance de Crossville, Tennessee, que escribe para medios como Science y Science News for Students.

Las figuras son los datos, gráficos u otras representaciones visuales del descubrimiento. Lee estos y sus subtítulos cuidadosamente, ya que a menudo contienen la mayor parte de los nuevos hallazgos. Si no comprendes las cifras, pídele al científico que te guíe durante tu entrevista. No tengas miedo de decir cosas como “No entiendo lo que significa el eje de las x”.

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Las referencias son tu portal a un mundo adicional de archivos PDF inescrutables. Debes analizar al menos un par de citas, ya que son tu guía inicial para determinar a quién debes llamar para obtener comentarios externos. Las referencias están citadas (generalmente por número) dentro del cuerpo del texto, por lo que puedes identificar las que te serán más útiles. Por ejemplo, si el texto habla de cómo estudios anteriores han encontrado lo contrario de este nuevo, busca las referencias citadas, porque esos autores serían excelentes fuentes externas. Si no tienes acceso a las revistas descritas en las referencias, al menos puedes mirar el resumen, que siempre se encuentra de manera gratuita, para tener una idea de lo que concluyeron esos estudios anteriores. (Para más advertencias sobre las referencias, ve más abajo).

Los agradecimientos están destinados a la transparencia, para mostrar las contribuciones de los diversos autores y de dónde obtuvieron su financiamiento. Aquí hay que buscar si agradecen a otros científicos por “discusiones” o “revisión” del trabajo; a veces, los revisores pares son reconocidos explícitamente como tales, en cuyo caso puedes llamar a esas personas de inmediato para obtener comentarios externos. De vez en cuando hay cositas chistosas que puedes encontrar para una historia, como cuando los autores agradecen a los guardias del campamento que los mantuvieron a salvo de los osos polares depredadores. La sección de financiación suele ser de trámite, pero vale la pena examinarla para ver si menciona fuentes de financiamiento inusuales, como las de un filántropo amante de la ciencia. Si los autores declaran algún conflicto de interés (como la solicitud de una patente), deberás incluirlo en tu reporteo y asegurarte de comprender cómo estos conflictos podrían estar nublando su objetividad.

Los métodos a menudo aparecen en una tipografía ridículamente pequeña después del cuerpo del artículo. Estos establecen cómo realmente se realizaron los experimentos. Revisa estos para hallar cualquier detalle que podrá darle vida a tu historia. Por ejemplo, podrían describir cómo los modelos climáticos eran tan complicados que tardaron más de un año en lograr que funcionaran en una de las supercomputadoras más poderosas del mundo.

La información complementaria viene con algunos, pero no todos, los artículos científicos. En la mayoría de los casos, es un material adicional al que la revista no quería dedicar espacio para describir en el propio artículo. Siempre échale un vistazo, porque puede haber joyas ocultas. En un estudio de 2015 sobre el calentamiento global de los lagos, la única forma de averiguar qué lagos específicos se estaban calentando—y hablar sobre los más cercanos a los lectores—era leer la información complementaria. En otro ejemplo reciente, investigadores de Harvard decidieron dejar para la información complementaria el hecho de que utilizaron un soplador de hojas para ver cómo les iba a las lagartijas durante los huracanes, un hecho que Seth Borenstein de Associated Press convirtió en la entrada de su historia.

Ahora estás armado con los conceptos básicos de lo que constituye un artículo científico. ¿Cómo debes abordar la lectura para tu próxima nota? El trabajo será más manejable si la divides en una serie de tareas más pequeñas.

 

Crea una estrategia durante la primera leída

Tu primera inmersión en un artículo debe tener como objetivo reunir la información más importante para tu historia —es decir, lo que encontró la investigación y por qué debería importarle a alguien—. Para eso, considera seguir el enfoque de Mark Peplow, un periodista científico freelance en Cambridge, Inglaterra, que escribe para publicaciones que incluyen Nature y Chemical & Engineering News.

Si se trata de un campo con el que él está relativamente familiarizado, como la química o la ciencia de los materiales, Peplow le da una primera leída al documento, subrayando con un bolígrafo rojo todos los hechos que probablemente incluya en su borrador inicial. “Eso significa que puedo producir un primer borrador esqueleto de la historia simplemente escribiendo una serie de oraciones que contengan lo que he subrayado y luego pasar al modo de edición para ponerlas en el orden correcto”, dice. (En mi ejemplo anotado, hice esto para el resumen con un bolígrafo púrpura).

Cortesía de Alexandra Witze; traducción de Debbie Ponchner

Witze ejemplifica el proceso que ella aconseja en estas anotaciones en un artículo en Science que reporta evidencia de agua líquida en Marte. (Haz clic para ampliar o imprimir).

Conforme Peplow va leyendo, busca números para ayudar a que la historia cante (“…tan poroso que un trozo de material del tamaño de un terrón de azúcar contiene el área superficial de 17 canchas de tenis” —ve lo resaltado con marcador rosado en el artículo anotado—) y detalles metodológicos que podrían generar una pregunta divertida para la entrevista (“¿Cuán aterrador fue verter ese líquido tan peligroso en otro?”). Él también está en busca de cualquier cosa que indique una tendencia emergente u otros ejemplos del mismo fenómeno, que pueden ser útiles para el contexto dentro de la historia o como un remate que mira hacia el futuro (ve cómo lo logra en esta historia de Chemical & Engineering News).

Pero, ¿qué pasa si el artículo es sobre un campo en el que no tienes experiencia y no comprendes la terminología? Peplow también tiene un plan para eso. “Leo el resumen, me baño en mi falta de comprensión y mentalmente me deshago del resumen”, dice.

Luego revisa el artículo, subrayando los fragmentos que comprende y colocando líneas onduladas junto a los párrafos que considera importantes, pero que en realidad no sabe lo que significan. Las palabras de la jerga se encierran en un círculo y las ecuaciones se ignoran. Sigue avanzando, prestando atención a frases como “nuestros hallazgos”, “revelados”, “establecidos” o “nuestras mediciones muestran” —señales de que estos son los bits nuevos e importantes—. “Una vez que he llegado al final del artículo, y estoy seguro de que no lo entiendo, me recuerdo que no es mi culpa”, dice Peplow.

En ese momento, Peplow comienza a buscar definiciones para las palabras de la jerga, ya sea con Google o Wikipedia o en una torre de libros de referencia científica que recogió de forma gratuita cuando una biblioteca local cerró. Anota las definiciones de las palabras en el artículo. Para comprender los conceptos, a veces busca en EurekAlert! comunicados de prensa anteriores que explican conceptos básicos, o busca en Google una serie de palabras clave y agrega “review” para buscar una descripción más comprensible.

En este momento, Peplow puede volver a los párrafos marcados con líneas onduladas y comenzar a comprenderlos mejor. Lo que aún no comprende, lo anota como una pregunta para la entrevista con el investigador.

 

Regresa en busca de lo que no viste la primera vez

Antes de levantar el teléfono para esa entrevista, vale la pena hacer una segunda revisión del artículo para ver qué más necesitas para ayudarte en tu reporteo. Fíjate, generalmente cerca del final del artículo, para ver si los científicos discuten cuáles deberían ser los próximos pasos, ya sea para su propio equipo o para otros grupos que continúen para confirmar o ampliar los nuevos resultados, dice Perkins. Eso puede proporcionar un remate ya listo para tu historia.

Susan Milius, una reportera que cubre ciencias de la vida para Science News, a menudo se dirige directamente a las referencias para tratar de comenzar a identificar expertos externos que podrían dar su comentario para una historia. Ella busca esos archivos en PDF y luego busca dentro de las referencias de las referencias para construir una comprensión amplia del campo. Sin embargo, una advertencia: asegúrate de investigar cómo estos posibles comentaristas están conectados con el autor del estudio actual. Una vez, Milius llamó por teléfono a una experta externa que había publicado sobre el tema en cuestión algunos años antes, pero esa científica resultó ser la pareja del autor del nuevo artículo. Ella tenía un apellido diferente al de su esposo.

También vale la pena recordar que los autores pueden estar sesgados en las referencias que incluyen en el artículo. Las auto-citas, en las cuales los autores intentan aumentar su índice de citación agregando sus publicaciones anteriores a la lista de referencias, son comunes. Y a veces los autores omiten deliberadamente documentos de grupos competidores, un hecho que no siempre se detecta durante el proceso de revisión por pares. Por lo tanto, no confíes en que las referencias dentro del PDF estén completas; intenta realizar una búsqueda de Google Scholar utilizando palabras clave del documento para descubrir si hay grupos competidores por ahí.

Otras pistas pueden estar en cuánto tiempo tardó el manuscrito en pasar por el proceso de revisión por pares. Para muchas revistas, estas fechas aparecen al final del artículo, marcadas como “enviado” y “aceptado”. Diferentes revistas tienen diferentes escalas de tiempo para la publicación, pero siempre vale la pena ver si el manuscrito languideció una cantidad extraordinaria de tiempo (como muchos meses) en el proceso de revisión. Si es así, pregúntale al autor por qué las cosas tomaron tanto tiempo. (Una forma bastante inocua de hacer esto es decir algo como: “Me di cuenta de que tomó tiempo en que aceptaran este artículo. ¿Me puedes decir cómo fue ese proceso?” Entonces prepárate para que los autores te echen una larga historia sobre la revisión por pares.)

 

Está bien si hay cosas que no entiendes en un artículo que te asignaron para cubrir. Descubrirás cuáles son las cosas que debes preguntar.

 

Busca detalles adicionales

Finalmente, ve si hay fuentes adicionales de información que puedas incluir en tu reporteo. Verifica si la institución del autor emitió un comunicado de prensa sobre el trabajo; si este aún no está publicado en EurekAlert!, pregúntale al autor durante la entrevista si están preparando materiales de prensa adicionales y, de ser así, cómo puedes obtenerlos. Este también es un buen momento para pedir cualquier tipo de arte, como fotos o videos para ilustrar tu historia. Por supuesto, ya habrás visto todas sus figuras en detalle, por lo que estarás en condiciones de solicitar el arte que sea más relevante para lo que tú y tu editor están buscando.

Con estas herramientas de tu lado, deberías estar bien preparado para abordar tu próximo artículo científico.

 

 

Cortesía de Alexandra Witze

Alexandra Witze

Alexandra Witze es periodista científica en Boulder, Colorado, y miembro de la junta directiva de The Open Notebook. Su nota sobre el lago subglacial marciano (anotado arriba) apareció en Nature. Síguela en Twitter @alexwitze.

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