Reporteando las historias desapercibidas de la ciencia

 

Este artículo se publicó originalmente en inglés en The Open Notebook el 5 de octubre de 2021. Este artículo fue traducido por Debbie Ponchner y editado por Rodrigo Pérez Ortega.

En 2018, Melissa Sevigny se topó con una historia tan buena que no pudo dormir esa noche.

Sevigny, reportera de KNAU Arizona Public Radio, se encontró con el nombre de la botánica Lois Jotter mientras realizaba una investigación para un proyecto no relacionado. La información en línea sobre Jotter era escasa. Pero a través de un libro, Sevigny se enteró de que Jotter y su mentora Elzada Clover habían emprendido un viaje desgarrador por el río Colorado en la década de 1930 para recolectar plantas del desierto aún sin estudiar. Meses después, mientras visitaba una exhibición en la Universidad del Norte de Arizona, Sevigny mencionó su curiosidad por Jotter al archivero de la universidad, Peter Runge. Él extrajo una caja de los archivos que contenía el casco amarillo de Jotter —parte de un tesoro de artículos recientemente donados relacionados con el viaje, que aún no habían sido curados—. Usado durante el épico viaje en barco por el Gran Cañón, el casco estaba autografiado por los compañeros de equipo de Jotter, incluido un mensaje de un experimentado navegador de ríos que previamente había expresado dudas sobre sus habilidades: “A la chica que me demostró que estaba muy equivocado”.

Ver este objeto que significaba tanto para la botánica y percatarse de que era la primera escritora en indagar en el nuevo material de los archivos emocionó a Sevigny. “Entonces supe que tenía que contar la historia”, dice Sevigny, quien inmediatamente fue a una mesa de la biblioteca y comenzó a escribir.

Ese momento llevó al origen de su historia “The Wild Ones”, publicada en The Atavist Magazine en octubre de 2019, que Sevigny está expandiendo en su próximo libro, Brave the Wild River. La historia narra las experiencias de Jotter y Clover, dos mujeres que fueron incomprendidas en gran medida en un paisaje peligroso considerado de dominio de los hombres. Los reporteros de los periódicos de la época identificaron a la pareja como mujeres que intentaban una búsqueda por conquistar el Colorado probablemente condenada al fracaso, sometiéndolas a descripciones poco halagadoras y mostrando poco interés en su pasión por las plantas. Pero en los diarios y cartas de las botánicas, Sevigny descubrió las perspectivas de Jotter y Clover, y detalles vívidos sobre sus vidas y su trabajo.

Tales historias de personajes subrepresentados y eventos históricos poco conocidos son importantes para Sevigny y otros periodistas que ven deficiencias en la forma en que normalmente se reportea sobre la ciencia. “A menudo ha habido una presentación de grandes y amplias narrativas maestras de individuos”, a quienes se presentan como héroes, dice Christa Kuljian, escritora científica del Instituto Wits de Investigación Social y Económica en Johannesburgo, Sudáfrica. Y los relatos históricos populares de descubrimientos a menudo han dejado de lado a personajes —generalmente mujeres y personas de color— que ayudaron a avanzar gradualmente la investigación o cuyas vidas fueron influenciadas por el quehacer científico. Al cubrir historias que se han pasado por alto, los reporteros pueden llenar los vacíos en la narrativa, agregar perspectivas perdidas y crear una comprensión más matizada de eventos del pasado.

Desde que reporteó sobre Jotter y Clover, Sevigny no ha encontrado escasez de ideas para historias pasadas por alto. “Encontrar historias científicas desapercibidas en realidad se trata de cambiar un poco la perspectiva”, dice. Incluso si los personajes no tenían títulos llamativos ni reescribían las leyes de la física, su trabajo era importante, dice Sevigny. “Una vez que comienzas a pensar en ello de esa manera, todas estas personas simplemente salen a relucir”.

 

En busca de historias sin destacar

Debido a que el racismo, el sexismo y otros prejuicios han negado a algunos científicos del crédito por su trabajo, los periodistas a menudo necesitan mirar más allá de las listas de autores de artículos científicos.

Debido a que el racismo, el sexismo y otros prejuicios han negado a algunos científicos del crédito por su trabajo, los periodistas a menudo necesitan mirar más allá de las listas de autores de artículos científicos. Un buen lugar para comenzar son las secciones de reconocimientos de los artículos, que incluyen las contribuciones de otras personas que participaron en la investigación, como transcriptores y asistentes de campo. A lo largo del siglo XIX y principios del XX, algunas de las personas que dirigían la ciencia fueron “empujadas a los reconocimientos” porque “no se las consideraba importantes en ese momento”, dice Sevigny. Los miembros del equipo que realizaron tanto tareas científicas y como no científicas, como el trabajo de secretaría o la cocina, pueden haber sido reconocidos solo por su rol no científico en artículos e informes de trabajo de campo.

Al estudiar detenidamente los libros y biografías de los científicos mientras investigaba para su libro Darwin’s Hunch (La corazonada de Darwin), Kuljian se encontró con muchas contribuciones a la búsqueda de los orígenes evolutivos de los seres humanos que eran en gran parte invisibles. Observó que en los libros sudafricanos de 1930 a 1950, palabras como “asistente” y “técnico” a menudo se referían a los investigadores negros. Aún en 1990, muchos científicos negros en Sudáfrica no eran completamente reconocidos por su trabajo, dice.

Las citas en las notas al pie de los libros de historia de la ciencia también pueden servir como migas de pan que conducen a personas o episodios poco conocidos. Varios capítulos del libro de Kuljian se basaron en una investigación que emprendió y que fue motivada por una nota a pie de página. De manera similar, Ainissa Ramirez, científica y escritora científica que vive en New Haven, Connecticut, dice que a menudo omite leer el texto principal de los libros de historia de la ciencia, y en su lugar sigue las notas al pie y notas al final que llevan a los archivos que contienen las fuentes primarias que ella puede minar en busca de curiosidades que aún no se han contado.

Los objetos históricos pueden proporcionar otra vía para encontrar personajes con historias sorprendentes. Para encontrar tales objetos, Sabrina Imbler, periodista que cubre ciencia y fellow de The New York Times, buscó en blogs, cuentas de Twitter y listas de colecciones de museos en busca de artículos extraños cuando escribía para Atlas Obscura. Cuando halló una subasta que incluía una foto del siglo XIX de un artista negro con enanismo que estaba vestido de travesti, Imbler sintió que había una historia que contar. Después de enterarse de que el intérprete, Thomas Dilward, cantaba, bailaba y tocaba el violín en compañías de juglares en los que todos los demás miembros eran blancos, Imbler escribió una historia sobre la “notable y complicada vida de Dilward … en los márgenes del registro histórico”.

Los periodistas científicos que buscan un gancho oportuno pueden comenzar con un tema candente actual y profundizar en su historia de trasfondo.

Además de las fotos, las listas de subastas pueden contener herramientas científicas o médicas antiguas, a veces vendidas como “grotescas” o “monstruosidades”. Los periodistas pueden buscar estos objetos en Google Noticias utilizando palabras clave como “venta”, “raro” e “histórico”. Estos elementos también pueden dar lugar a historias sobre cuestiones sociales relacionadas con la ciencia. Por ejemplo, Imbler escribió sobre las injusticias que rodean a las colecciones de objetos científicos.

Los periodistas científicos que buscan un gancho oportuno pueden comenzar con un tema candente actual y profundizar en su historia de trasfondo. Por ejemplo, durante la pandemia, la periodista freelance Wudan Yan escribió sobre un pionero chino de las mascarillas para The New York Times, y Emily Sohn, también periodista freelance, exploró la historia del lavado de manos para Popular Mechanics. Para encontrar personajes y eventos intrigantes relacionados con un tema de actualidad, los reporteros pueden buscar libros y artículos de revistas de historiadores de la ciencia sobre ese tema. Un lugar para encontrar tales materiales es la Bibliografía de Historia de la Ciencia de Isis, una base de datos de escritos académicos que se puede buscar por tema.

 

Excavando en busca de detalles

Una vez que un reportero ha identificado una historia, necesita excavar detalles de una variedad de fuentes para darle vida.

En la búsqueda de material de fuente, los bibliotecarios y archiveros pueden ser aliados útiles. Generalmente, las bibliotecas contienen materiales publicados, pero sus colecciones especiales pueden incluir elementos no publicados, así como otros hallazgos raros y únicos. Los archivos contienen documentos publicados y no publicados y otros registros de personas, instituciones, empresas y agencias gubernamentales. Los archivos pueden contener correspondencia de científicos, aplicaciones a fondos de investigación y notas de sus clases, dice Robin Rider, curador de colecciones especiales e historiador de la ciencia en la Universidad de Wisconsin-Madison.

WorldCat, un vasto catálogo de bibliotecas de todo el mundo, incluye el contenido de muchos archivos. Algunos elementos están disponibles públicamente, pero otros requieren que un archivero o una institución otorguen acceso. A partir de la pandemia de COVID-19, señala Rider, muchos archivos han ampliado el acceso remoto a los materiales escaneados. Y muchos elementos digitalizados se pueden ver en HathiTrust, un consorcio global de bibliotecas de investigación.

Las fuentes primarias pueden proporcionar detalles narrativos clave o destellos de las personalidades y emociones de los personajes.

Las fuentes primarias pueden proporcionar detalles narrativos clave o destellos de las personalidades y emociones de los personajes. Estos documentos incluyen relatos de primera mano como diarios, cartas, entrevistas y artículos de investigación del personaje histórico. En los diarios de las botánicas Jotter y Clover, “realmente puedes escuchar sus voces”, dice Sevigny. Por ejemplo, Jotter acampó sola por una noche durante su viaje por el río Colorado después de que una serie de contratiempos la separaron de sus compañeros. En el río, “todo el mundo piensa que se supone que debe estar aterrorizada”, dice Sevigny. Pero en una carta a su madre, Jotter escribió: “La pasé muy bien”.

Los reporteros también pueden encontrar ricos detalles en los repositorios de historia oral disponibles en instituciones como universidades, sociedades científicas y agencias gubernamentales. Muchos catálogos de bibliotecas incluyen entrevistas de historia oral y colecciones de listas de sociedades de historia oral nacionales y regionales. Algunas colecciones, como la del Instituto de Historia de la Ciencia, permiten a los usuarios buscar palabras clave en las transcripciones; otros, como el del Instituto Americano de Física, incluyen índices por tema.

Las grabaciones de audio en este tipo de colecciones capturan a las personas contando historias de manera conversacional, no de la manera seca en la que normalmente relatan eventos en una revista científica, dice Latif Nassar, coanfitrión de Radiolab. Pero las personas entrevistadas para historias orales pueden haber olvidado detalles importantes, dice Nassar, por lo que los periodistas deben buscar información que los corrobore.

Las fuentes secundarias incluyen perspectivas de otros académicos en revistas de historia científica, así como noticias y documentos contemporáneos. Estos materiales pueden brindar apoyo y contexto sobre las ideas, los eventos y la cultura de ese período histórico.

Por ejemplo, a principios de este año, Emiliano Rodríguez Mega, periodista freelance que vive en la Ciudad de México, estaba reporteando sobre el mito del mestizaje, una idea con raíces coloniales que ha persistido durante siglos en América Latina. Según este mito, la gente de “raza mixta” de América Latina ya no tiene que lidiar con el racismo, y sus defensores promovieron la idea de que la mezcla racial podría crear una combinación ideal de rasgos deseables. Mientras exploraba cómo la idea ha influido en la investigación genética y genómica en la región, Rodríguez Mega encontró un censo argentino de finales del siglo XIX que decía: “La cuestión de las razas no existe en la República Argentina”. El censo declaró que la “población del país se unificará, formando un nuevo y hermoso producto de raza blanca” que mezcla “todas las naciones europeas que fueron fertilizadas en suelo americano”. Ese texto, dice Rodríguez Mega, muestra cómo el mito del mestizaje oscureció las identidades indígenas y negras en América Latina a pesar de que se han documentado disparidades raciales.

Otra información útil puede provenir de familiares vivos y conocidos que conocieron a un personaje histórico.

Los escritos de los contemporáneos de un personaje histórico pueden contener detalles sobre esa persona y cómo fueron percibidos. Pero los periodistas deben tener en cuenta que algunas perspectivas expresadas en cartas y artículos de noticias pueden contener inexactitudes debido a los sesgos de esa fuente. Por ejemplo, Sevigny encontró la carta de un hombre que describía a Clover como “maternal”. “Esta descripción no encajaba con ella en absoluto”, dice Sevigny, y contradecía la forma en que uno de los estudiantes de Clover caracterizó a la científica. Para medir la precisión de las fuentes, los reporteros también pueden buscar perspectivas de personas históricas o vivas de grupos subrepresentados.

Otra información útil puede provenir de familiares vivos y conocidos que conocieron a un personaje histórico. Estas fuentes pueden completar detalles sobre rasgos de personalidad, eventos formativos e historia familiar, dice Kuljian. Sevigny ha utilizado Ancestry.com para buscar parientes de científicos que está investigando y ha descubierto que las sociedades históricas locales son útiles para localizar a la familia de los personajes.

Las personas mayores que vivieron durante el período de tiempo en cuestión también pueden proporcionar detalles relevantes. Para su libro The Alchemy of Us (La alquemia de nosotros), Ramirez entrevistó a más de cien personas para conocer la historia de varios avances tecnológicos diferentes. Una química afroamericana llamada Caroline Hunter, que trabajó en Polaroid en las décadas de 1960 y 1970, describió haber notado una maqueta de una tarjeta de identificación de Sudáfrica en un tablón de anuncios de la empresa. Ese pedacito de la entrevista llevó a Ramírez a escribir sobre el uso de identificaciones con foto por parte del gobierno sudafricano durante el apartheid y el activismo de Hunter para oponerse al papel de Polaroid. Hunter, dice Ramirez, proporcionó detalles y descripciones que no se pueden encontrar en artículos de periódicos, artículos de revistas o archivos.

 

Campos de minas históricos

Una vez que los reporteros descubren detalles relacionados con su historia, pueden enfrentar nuevos desafíos al evaluar o presentar material complejo para los lectores. Algunas historias requieren un manejo cuidadoso de episodios históricos perturbadores, por ejemplo. O los periodistas pueden necesitar buscar ayuda de científicos sociales o lectores de sensibilidad para interpretar lo que han encontrado.

Kuljian descubrió una historia preocupante mientras investigaba la expedición del neuroanatomista Raymond Dart en 1936 al Kalahari, como parte de su reporteo para Darwin’s Hunch. Dart es conocido por describir un fósil de Australopithecus africanus, pero no se conoce bien cómo recogió los huesos de personas para la anatomía comparada, dice Kuljian. Se enteró de que Dart había hecho arreglos para recoger el cuerpo de una mujer joven llamada /Keri-/Keri incluso antes de morir, mientras estaba siendo tratada en un hospital.

Dado que algunos lectores pueden encontrar el material traumático, Kuljian quería presentar la historia con sensibilidad. Para ayudar a su audiencia a procesar este episodio difícil, escribió en primera persona sobre su experiencia de ver el cuerpo moldeado de /Keri-/Keri- en la colección de Dart y su propio horror ante la inquietante escena. Kuljian también compartió su conversación con la curadora, quien no conocía la historia de /Keri-/Keri- y expresó sorpresa y consternación por su tratamiento.

Los lectores de sensibilidad también pueden ayudar a los periodistas a navegar por material histórico complicado relacionado con cuestiones de género o raza.

Al presentar contenido que puede ser perturbador, Kuljian dice que a veces prepara a los lectores al incluir una advertencia sobre la naturaleza del material que viene a continuación. También da contexto social, explicando, por ejemplo, los prejuicios inherentes a la educación e ideas de los personajes históricos.

Con años de experiencia en investigación en paleoantropología y formación en historia de la ciencia, Kuljian se basó en sus propios antecedentes para reportear sobre el estudio de los orígenes humanos. Pero cuando los periodistas científicos cubren un terreno que es nuevo para ellos, puede resultar abrumador dar sentido a décadas de antecedentes históricos e investigación académica. “Uno puede perderse con toda esta información”, dice Rodríguez Mega.

En estas situaciones, los reporteros pueden acudir a antropólogos, historiadores y etnógrafos en busca de ayuda. Rodríguez Mega entrevistó a expertos en estos campos para comprender el contexto histórico y obtener una perspectiva de cómo el mito del mestizaje se relaciona con la ciencia moderna. Sin sus aportes, dice, la historia “habría sido diez veces más desafiante”.

Los lectores de sensibilidad también pueden ayudar a los periodistas a navegar por material histórico complicado relacionado con cuestiones de género o raza. Recientemente trabajé con estos expertos mientras escribía una historia para Sapiens que describe la investigación arqueológica sobre alimentos cocinados y creados por personas negras que fueron esclavizadas en las Américas. La historia presentó varios desafíos. Por ejemplo, quería enfatizar la humanidad de estas personas y evitar centrarme en su victimización, pero no quería minimizar la injusticia de la esclavitud. Mi editor incluyó a lectores de sensibilidad para evaluar si estábamos logrando el equilibrio correcto y para opinar sobre otras cuestiones relacionadas con el encuadre del artículo y la elección de palabras.

Aunque los reportajes históricos pueden plantear desafíos para los escritores, vale la pena abordarlos. Ver la ciencia a través de la lente de la historia no solo revela la complejidad de la investigación, con un elenco más completo de personajes, sino que también permite que las personas se vean a sí mismas en la ciencia. “Cuando contamos historias que muestran a la humanidad en toda su amplitud”, dice Ramirez, “y cuando mostramos a las personas como imperfectas, les hacemos sentir que esta iniciativa también es para ellos”.

 

 

Carolyn WilkeS. Wilke

Carolyn Wilke

Carolyn Wilke es becaria de TON patrocinada por el Burroughs Wellcome Fund y periodista científica freelance que vive en Chicago. Puedes encontrarla en Twitter como @carolynmwilke.

 

 

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