Cómo navegar la investigación cualitativa

 

Este artículo se publicó originalmente en inglés en The Open Notebook el 7 de septiembre de 2021. Este artículo fue traducido por María Paula Rubiano A. y editado por Rodrigo Pérez Ortega.

 

En 2018, la periodista de ciencia Daisy Yuhas se convirtió en la editora de reportajes para Sapiens, un medio que se especializa en cubrir investigaciones en el campo de la antropología. Rápidamente quedó fascinada: el trabajo estaba a un mundo de distancia del tipo de artículos científicos que había cubierto anteriormente para publicaciones como Scientific American o Audubon. Como muchos periodistas de ciencia, Yuhas había aprendido a leer, analizar y entender investigaciones cuantitativas: el tipo de investigación con muchos números, a menudo proveniente de experimentos controlados, que domina campos científicos como la astronomía, la microbiología y la geología.

Pero, salvo algunas excepciones (como la arqueología y el estudio de la ascendencia biológica de la humanidad), la investigación antropológica que ahora cubría era diferente. En lugar de hacer experimentos, los investigadores pasaban mucho tiempo observando el comportamiento y las interacciones en una comunidad. A veces, artículos enteros se basaban en un puñado de largas entrevistas con actores clave de la comunidad que los científicos estaban estudiando. Este enfoque cualitativo era nuevo para Yuhas, pero se extiende mucho más allá de la antropología. Es la base de algunas subdisciplinas de campos como la sociología, la ciencia política, la historia y la economía, donde los datos suelen obtenerse a partir de la interpretación de documentos antiguos por parte de los investigadores; así como de la psicología, las ciencias de la salud y la lingüística, en las que las percepciones del mundo por parte de los sujetos ocupan un lugar central.

“>Como editora de Sapiens, Yuhas notó que a muchos de los periodistas con los que estaba trabajando les resultaba difícil cubrir investigaciones cualitativas, que tratan de descifrar la realidad comprendiendo sus aspectos no numéricos, como por ejemplo cómo se crean y mantienen las organizaciones sociales, cómo esas estructuras influyen en las opiniones, emociones y comportamientos de las personas, o cómo conceptos como el de “familia” pueden variar mucho entre dos culturas. Tengo tantas personas que me mandan una propuesta de historia, y dicen: Realmente nunca había volcado mi mirada hacia este tipo de investigación, y sienten que es muy diferente”, dice Yuhas.

A los periodistas de ciencia rara vez se les enseña a evaluar la credibilidad de los artículos cualitativos. Pero este tipo de investigación puede ser fascinante y digna de cobertura, y puede añadir profundidad y complejidad a muchas historias científicas, dice Yuhas. En el caso de la antropología cultural, los investigadores pueden observar por qué las personas se comportan de cierta forma en ciertos contextos. ¿Por qué, por ejemplo, algunas personas deciden evitar la vacuna contra el COVID-19, a pesar de la evidencia científica que respalda su seguridad y efectividad? o ¿qué significado atribuye la gente a la palabra inmigrantes, que les lleva a perpetuar estereotipos negativos? En este tipo de investigación, los antropólogos hacen preguntas para resetear la forma en la que miramos las situaciones, explica Yuhas. Y al plantear esas preguntas, también plantean diferentes soluciones”.

 

Investigación cuantitativa y cualitativa: hermanas, pero no gemelas

A pesar de lo distante que a veces se ven la investigación cuantitativa y cualitativa, en un nivel fundamental ambas se basan en las mismas ideas, dice Rik Peels, un filósofo y teólogo en la Universidad Libre de Ámsterdam (VU de Ámsterdam) que estudia temas relacionados con la integridad de la investigación. Ambas son empíricas, es decir, ambas están basadas en una observación cuidadosa del mundo, bien sea empleando una tomografía computarizada, un telescopio, o entrevistas con sujetos. En todos los casos, los científicos recogen información y luego la usan para sacar conclusiones.

Sin importar si los métodos de investigación son cuantitativos o cualitativos, un buen artículo guiará al lector a través de cada paso lógico del argumento.

Las similitudes van más allá de estos principios base, dice Roberto Erick Arceo López, editor asistente de la Revista Mexicana de Sociología, basada en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Arceo López dice que sin importar si los métodos de investigación son cuantitativos o cualitativos, un buen artículo guiará al lector a través de cada paso lógico del argumento: presentará la pregunta o hipótesis que guía la investigación, explicará cómo otras personas han explorado esta pregunta, describe los pasos que siguieron los autores para resolver la pregunta, comparte los datos que recogieron y los métodos que utilizaron y, por último, ofrece las conclusiones de los autores, en las que explican si los datos recogidos respondieron a la pregunta que plantearon inicialmente.

Otro aspecto que ambos tipos de investigación tienen en común es que, para ser robustas, deben ser sistemáticas, explica Tamarinde Haven, una investigadora de la integridad en la investigación de las humanidades en la VU de Ámsterdam. Esto significa que, como en cualquier búsqueda científica, los resultados de una investigación cualitativa deben obtenerse tras un proceso cuidadoso y organizado de recopilación y análisis de información.

Sin embargo, los periodistas científicos que cubren estudios cualitativos necesitan ajustar el criterio que usan para evaluarlos. Muchos de los parámetros más importantes que dan pistas sobre la calidad de un artículo cuantitativo —como el tamaño de la muestra o la solidez estadística— están ausentes o no son tan relevantes a la hora de evaluar una investigación cualitativa. Después de todo, estos estudios hacen preguntas muy distintas a los artículos cuantitativos, por lo cual su forma de responder esos interrogantes es también muy diferente.

 

Destronar a los números

Si los periodistas científicos ignoran que la investigación cualitativa se refiere a aspectos del comportamiento humano diferentes de los que se estudian con una lente cuantitativa, pueden acabar desechando importantes investigaciones que, con el tiempo, podrían convertirse en un pilar de nuestra comprensión de la sociedad. Por ejemplo, en 1984, una científica social negra llamada Philomena Essed publicó un libro corto llamado Everyday Racism (Racismo Cotidiano). En él, presentó los resultados de una serie de entrevistas en profundidad con 55 mujeres negras viviendo en los Países Bajos y California.

Essed argumentaba que todas estas mujeres experimentaron prácticas recurrentes, sistemáticas y familiares” de racismo, no agresiones racistas directas, sino interacciones normales” enraizadas en la cultura, argumentó. Los periodistas y algunos investigadores criticaron duramente su trabajo. ¿La razón? Essed, según ellos, no presentó suficientes entrevistas para decir que existía eso del racismo cotidiano”.

El caso de Essed es un ejemplo perfecto de los periodistas e investigadores imponiendo criterios para evaluar métodos cuantitativos sobre investigaciones cualitativas, dice Haven. Creo que lo primero que necesitan hacer [los periodistas de ciencia] es ser conscientes de que no todo se expresa con números”. El tamaño de la muestra (cuánta gente, por ejemplo, estuvo involucrada en un estudio médico) es un parámetro válido para evaluar qué tan creíble es la investigación cuantitativa. Después de todo, generalmente este tipo de estudios tratan de encontrar datos universales —o al menos generalizables— sobre un fenómeno o un grupo de personas.

Generalmente, la mayoría de investigaciones cualitativas no buscan la universalidad, sino que tratan de entender a grupos específicos de personas en un determinado tiempo y espacio.

Pero, por lo general, la mayoría de las investigaciones cualitativas no pretenden la universalidad, sino que tratan de comprender a grupos específicos de personas en un momento y lugar determinados. La intención no suele ser generalizar, dice Haven, sino señalar cuestiones que se han pasado por alto, o que ni siquiera pueden investigarse usando metodología cuantitativa”.

En el caso de Essed, su intención no era afirmar que el “racismo cotidiano” era algo que experimentaban todas o la mayoría de las mujeres negras (aunque esto es algo que análisis estadísticos demostraron años después), sino mostrar su existencia y examinar las formas en las que funciona. La investigación cualitativa puede ser un punto de partida para revelar una cuestión que, más adelante, podría comprenderse mejor mediante datos cuantitativos.

En lugar de enfocarse en el tamaño de las muestras, Haven dice que los periodistas de ciencia deben evaluar si los investigadores llegaron a sus conclusiones basándose en la información recolectada, bien sea durante entrevistas, sesiones grupales u observación directa. Ella presta especial atención a las citas provenientes de entrevistas que los investigadores incluyen en sus artículos, y se pregunta a sí misma si esas citas parecen transmitir el mismo significado que los autores han inferido de ellas.

En la investigación cualitativa, a menudo hay que ajustar la metodología a medida que avanza la investigación (por ejemplo, si una pregunta concreta de un cuestionario no funciona, los investigadores pueden querer cambiarla). Con frecuencia estos cambios quedan grabados en memorados (a veces llamados notas complementarias”), en los que los investigadores escriben sus impresiones y expectativas durante el proceso. De este modo, los memorandos también ayudan a los evaluadores e investigadores que no participaron en el estudio a conocer las razones de cualquier decisión tomada en el curso de la investigación.

A veces, los investigadores no recurren a las entrevistas, sino a la observación activa y prolongada, tomando notas sobre las interacciones y los comportamientos de las personas de la comunidad que están estudiando. En esos casos, los memorandos pueden ayudar al investigador a mantenerse abierto durante cada interacción con el grupo, en lugar de apegarse inconscientemente a una respuesta concreta. Puede ser muy fácil al principio [de la investigación] pensar, Oh, esto es. Esto es lo que va a ser la respuesta a mi pregunta”, explica Haven. Hacer explícitas esas ideas en sus notas permite a los investigadores comprobar sus supuestos y prejuicios durante el trabajo de campo.

Estas notas complementarias, también marcadores de que hubo un buen trabajo de campo, suelen contener información sensible sobre los participantes, así que suelen excluirse de los artículos académicos. Pero a veces aparece una nota sobre la existencia de memorandos en la sección de la metodología de un estudio, en el prerregistro del estudio o en el protocolo. Si no es así, los periodistas científicos pueden preguntar a los investigadores sobre ellos durante las entrevistas.

 

La vista desde algún lugar

Una de las principales diferencias entre la investigación cualitativa y la cuantitativa es el lugar que ocupa el investigador en el estudio. En la mayoría de las actividades científicas cuantitativas, se podría, en principio, sustituir al científico por otra persona; y, si aplican los mismos métodos, las conclusiones deberían ser las mismas. Este es, como señala Peels, de la VU de Ámsterdam, el principio en el que se basa la replicabilidad: el proceso de comprobar la solidez de las conclusiones científicas repitiendo el experimento.

Al contrario, en la mayoría de marcos de trabajo cualitativos los investigadores reconocen que no son observadores objetivos, sino simples humanos tratando de recolectar información sobre otros humanos, y que sus propios prejuicios y experiencias vitales pueden influenciar sus resultados. Los estudios robustos incluirán un reconocimiento de estos sesgos, a menudo como una sección propia o como parte de la sección de la metodología. Esta sección expondrá, de forma muy clara, el marco teórico y los conceptos bajo los que el investigador analizará los datos. En mi campo, filosofía, puedes trabajar, por decir, bajo un paradigma marxista o existencialista, o bajo una epistemología feminista —hay varias opciones—”, dice Peels. Y esas suposiciones y paradigmas de referencia podrían orientar la investigación, o colorear ciertos conceptos, o descartar ciertas preguntas, o inspirar otras. Así que hay que ser muy explícito”.

Los periodistas científicos que empiezan a sumergirse en la investigación de las humanidades y las ciencias sociales deben dedicar más tiempo a profundizar en los debates internos del campo y en los enfoques que compiten en él.

Los marcos conceptuales que subyacen a la investigación en campos como la filosofía, el trabajo social y la sociología son los pilares de los trabajos cualitativos, y utilizarlos con precisión es un indicador primordial de la calidad de un trabajo, afirma Arceo López, de la Revista Mexicana de Sociología. Si me traes una investigación que dice que está basada en un marco decolonial [un marco desarrollado por académicos latinoamericanos que intentan descentralizar los puntos de vista europeos y estadounidenses de la historia, la economía, el género o la política] pero solo citas autores europeos, ahí hay un problema”, dice.

Y precisamente porque esos conceptos son tan importantes, los periodistas científicos que empiezan a sumergirse en la investigación de las humanidades y las ciencias sociales deben dedicar más tiempo a profundizar en los debates internos del campo y en los enfoques que compiten en él, dice Yuhas, de Sapiens. Si esta no es tu área, reportea más de la cuenta, en términos de aprender quienes son los jugadores clave en ese campo”, dice, tal y como lo harías, por ejemplo, si has escrito mucho sobre química orgánica y ahora quieres empezar a cubrir la ecología y el comportamiento de los monos capuchinos”.

Familiarizarse con los debates dentro de los campos que son nuevos para ellos podría ayudar a los periodistas a reconocer el lenguaje que utilizan los académicos en esos ámbitos, los cambios en la forma de hacer las cosas y los supuestos que se han introducido en las investigaciones que pueden no ser evidentes para los no expertos —todos, detalles que podrían ser historias en sí mismos—.

 

Construyendo nuevas estructuras

Una vez que has decidido si un artículo académico es robusto bajo los criterios para evaluar investigaciones no experimentales, has llegado a la parte más difícil de cubrirlo: descifrar cómo escribir sobre él. Probablemente no vas a poder contar esas [narrativas] tan prolijas [que dicen]: Pensamos esto, probamos esto, vimos esto’” que están presentes en el esqueleto de la mayoría de las historias científicas, dice Yuhas. En su lugar, a menudo estás contando una historia sobre los argumentos o la perspectiva de otra persona. [La historia] es más bien: La gente suele interpretar X de esta manera, pero [este académico tiene] una nueva forma de interpretar estas observaciones’”.

Una perspectiva nueva y fresca de un problema puede ser el hilo conductor de una historia basada en el conocimiento de las ciencias sociales.

Una perspectiva nueva y fresca de un problema puede ser el hilo conductor de una historia basada en el conocimiento de las ciencias sociales. Una historia publicada por Sapiens sobre la investigación de la antropóloga médica Aunchalee Palmquist de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, por ejemplo, complica la narrativa médica convencional sobre las madres que comparten la leche materna entre sus bebés, una práctica que la mayoría de los médicos consideran peligrosa por el riesgo de propagación de patógenos. Palmquist recopiló historias de vida de madres reales, argumentando que los intercambios informales se producen como consecuencia del fomento de la lactancia materna por parte del estamento médico en detrimento de la leche artificial, lo que ha motivado a algunas madres a evitar la leche artificial a toda costa. Su investigación anima a los médicos a abordar las conversaciones con estas madres con menos juicio, ayudándolas a alimentar a sus bebés de forma segura a través de los círculos de leche compartida.

Uno de los aspectos más difíciles de la cobertura de la investigación cualitativa es, probablemente, la tarea de crear un nut graf —el párrafo que indica al lector de qué va la historia— sólido. Al fin y al cabo, en disciplinas como la antropología cultural, la lingüística o la historia, no suele haber un resultado concreto y cuantificado que sirva como centro de gravedad de la historia. En cambio, Arceo López recomienda preguntar al investigador —o a ti mismo— qué tipo de información relevante sobre nuestra sociedad brinda esa investigación, o cómo el nuevo marco conceptual utilizado en ese artículo particular aporta información que puede ayudar a una comunidad a afrontar un problema concreto.

Yuhas dice que la utilidad de la investigación es clave en el nut graf de muchas historias de Sapiens. Recientemente, la revista publicó un artículo sobre un antropólogo que estudia una población invasora de macacos en Florida, y sobre cómo el cambio de paradigmas en la comprensión de la relación de los seres humanos con otras especies puede ayudarnos a llegar a acuerdos en los debates sobre las especies invasoras.

Después de más de tres años trabajando como editora en Sapiens, Yuhas dice sentirse infinitamente emocionada” por el tipo de preguntas que trabajar con investigaciones cualitativas le ha obligado a plantearse. Se ve mucha más variación [en la investigación de las ciencias sociales] de la que a veces, como periodistas científicos, recordamos que existe”, dice. Es un recordatorio de que todos nosotros seguimos formando parte del apasionante experimento humano de recopilar información”.

 

Mateo Guerrero

María Paula Rubiano A.

María Paula Rubiano A. es una periodista científica independiente que escribe sobre biodiversidad, justicia medioambiental, alimentación y sostenibilidad para GristPopular ScienceAudubonAtlas Obscura y El Espectador, entre otros. Síguela en Twitter como @Pau_Erre.

Comments are closed.