¿Qué es el prerreporteo, y realmente necesito hacerlo?

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A sharpened yellow pencil and sharpener with some pencil shavings scattered nearby.
Alexal/iStock

 

Cuando está haciendo investigación para un pitch, Lois Parshley, periodista freelance independiente, dice que tiene una regla de oro: nunca comprar un boleto de avión hasta que sea una asignación oficial. “Bastó con hacerlo una vez y que no funcionara”, para aprender esa lección, dice. Fue un error caro.

Pero establecer límites en torno al prerreporteo —o desarrollar una historia antes de que sea aceptada para su publicación— presenta un “cálculo complejo” para cualquier periodista, dice Parshley. Algunos reporteros pasan semanas visitando lugares relevantes y llamando a posibles fuentes, mientras que otros pueden no estar dispuestos a —o ser capaces de— dedicarle más de una hora a investigar en línea.

Entre los periodistas freelance en particular, el prerreporteo es objeto de controversia. Muchos dicen que las tarifas por su trabajo no han cambiado en décadas y que la cantidad de asignaciones que necesitan para mantenerse depende en gran medida del tiempo que les toma completar cada una. Por otro lado, los editores afirman que a menudo necesitan detalles que solo el prerreporteo puede proporcionar para sentirse cómodos haciendo una asignación.

“No deberías dedicar todo tu tiempo a [prerreportear] porque necesitas pagar las cuentas y hacer otras cosas”, dice Daisy Yuhas, periodista de ciencia y editora freelance. “Pero en realidad vale mucho la pena, para ti y tu editor, invertir tiempo en tener una visión de esto como una historia y no como un tema”.

Para cosechar los beneficios completos del prerreporteo, un periodista debe determinar el punto en el que la inversión inicial supera las posibles ganancias posteriores al vender o escribir la historia. Pero encontrar ese punto de inflexión puede depender de muchos factores —incluyendo la pendiente de tu curva de aprendizaje, qué tan inmerso estás en tu área de reporteo, tu relación con los posibles editores, el tipo de historia que deseas escribir y tus posibles fechas de entrega—.

Cualquiera que sea la forma que adopte el prerreporteo, cuando se hace de forma efectiva, proporciona las preguntas más importantes que un periodista necesita que sean respondidas para hacer una gran propuesta, la confianza para profundizar en un tema y, en última instancia, la perspectiva para escribir una mejor historia.

 

Cómo abordar el prerreporteo

Entonces, ¿cuánto prerreporteo es una buena práctica, y cuánto es excesivo? Al igual que con el reporteo regular, dicen los periodistas, depende. Sin embargo, hay varias consideraciones que pueden ayudarte a elaborar un plan de prerreporteo eficiente.

Un factor importante es la extensión y el formato del reportaje. Hacer el prerreporteo para una historia sobre un solo estudio, con un número relativamente bajo de palabras, es sencillo, dice Eli Ramos, reportere del Tahoe Daily Tribune: “Cubre los básicos: ¿Por qué esto es importante? ¿Qué va a mostrar?”. Sin embargo, para desarrollar propuestas para reportajes largos, el prerreporteo debe ir más allá de confirmar los detalles básicos e investigar por qué la historia debe contarse ahora y quién es la persona o personas más indicadas para hacerlo, dice Adithi Ramakrishnan, reportera de ciencia de Associated Press. “Eso a veces requiere hablar con más personas para determinar cuál es el ángulo o lugar adecuado para centrar una historia”.

Otro factor importante para calcular la eficiencia es la formación del periodista. Los periodistas de ciencia que trabajan en asignaciones generales o en noticias de última hora a menudo necesitan aprender sobre un tema complejo rápidamente, sin necesariamente tener mucha experiencia —y, como resultado, pueden necesitar hacer más prerreporteo—. “Yo defino [prerreportear] así como hacer tu tarea”, dice Ramakrishnan. Adquirir conocimientos antes de entrevistar a fuentes clave, ella añade, ayuda a “saber exactamente lo que necesitas para cuando hablas con el investigador”.

Pero incluso los reporteros con una amplia experiencia y un profundo conocimiento de un campo de investigación dicen que a menudo necesitan investigar una posible historia para recopilar suficiente material y convencer a un editor de que la apoye. “He tenido relaciones cercanas con editores”, dice Emiliano Rodríguez Mega, reportero e investigador de The New York Times con sede en la Ciudad de México. “Pero nunca he podido simplemente decir una o dos frases y lograr que aprueben mi pitch”.

A veces, la consideración más importante para el prerreporteo ni siquiera es la historia en sí, sino a qué medio la vas a proponer, dice Yuhas. Al buscar publicaciones a las que quieres enviar una propuesta, lee lo que publican para determinar quiénes son sus lectores, qué les interesa y cómo es la estructura típica de una historia. “La parte de una historia, a menudo, aunque no siempre, es algo como: “Antes pensábamos [x], y ahora pensamos y, y eso importa porque z’. Así, sabes que tu prerreporteo está terminado, o casi listo, cuando puedes realmente responder a esas preguntas”.

También puede ser útil obtener la opinión de un editor para ayudarte a enfocar mejor tu prerreporteo —básicamente, prerreportear el prerreporteo—. Ramakrishnan dice que se pregunta: “¿Estoy en el punto en donde ya podría proponer esto?”. Y su editor podría responder algo como: “Eso suena genial. ¿Quizás quieras hablar con gente primero y [luego] hablar conmigo?”. Esa guía le ha ayudado a Ramakrishnan a hablar con el número adecuado de fuentes para evaluar rápidamente la dimensión de una historia, antes de presentar una propuesta.

Los periodistas freelance también pueden beneficiarse de las conversaciones con los editores antes de presentar una propuesta, dice Yuhas, y añade que pueden preguntar a un editor si está dispuesto a tener una conversación abierta sobre la posibilidad de presentarle una propuesta, y si es así, no está de más compartir algunas ideas y ver cómo responde.

Y si una propuesta es rechazada, dice Parshley, usa cualquier retroalimentación de los editores para revisarla y hacer ajustes. “Si has desarrollado una relación lo suficientemente sólida con un editor como para que te diga por qué no, más allá del rechazo estándar”, dice, “puedes incorporarlo a tu propuesta antes de volver a enviarla”.

 

Cómo poner en práctica el prerreporteo

Las conversaciones con posibles fuentes durante el prerreporteo no siempre difieren mucho de otras entrevistas. “Cualquier entrevista inicial simplemente proporciona información, ayuda a las fuentes a entender quién soy y de dónde vengo”, dice Parshley. Que esto ocurra antes o después de la aprobación del editor no es tan importante, pero lo que sí es importante es gestionar las expectativas de las fuentes durante el prerreporteo, añade. Parshley se asegura de informar a las posibles fuentes con antelación si una historia aún está en la fase previa al pitch.

Una de las principales ventajas de hablar con las fuentes desde el principio es que pueden ayudarte a decidir si vale la pena proponer la historia en primer lugar —lo cual, en última instancia, te ahorra tiempo—. “Veo al prerreporteo como esa parte del proceso donde empiezas a entender la historia que tienes en las manos”, dice Rodríguez Mega.

Cuando Ramakrishnan llama a una fuente antes de que le acepten una propuesta, dice que lo que busca, principalmente, es la opinión de un experto sobre lo noticioso de su potencial tema. Rodríguez Mega dice que puede ser útil buscar datos que respalden la relevancia de una historia al principio del proceso, “porque si tienes una historia interesante, pero no está respaldada por datos… entonces quizás no sea la historia que pensabas que sería”.

Una conversación de prerreporteo reciente que Rodríguez Mega tuvo con una posible fuente, mientras tomaban un café, cambió por completo su perspectiva sobre la historia. Seguir reporteando le ayudó a humanizar a los científicos y a aclarar el impacto de su trabajo en la comunidad, dice. “Realmente me ayudó a entender de qué trataba la historia… [y] cuál era la historia que quería contar”.

Esas conversaciones informales —en las que no necesariamente estás buscando conseguir la mejor cita para una historia— pueden ayudarte a analizar ideas, dice Rodríguez Mega. En ese sentido, las conversaciones de prerreporteo “se sienten menos como una entrevista y más como una plática normal”, añade. “Simplemente sientes curiosidad por conocer el trabajo de las personas y lo que hacen, y haces todas estas preguntas genuinas”.

Antes de escribir una propuesta, KC Cheng, fotoperiodista freelance con sede en Nairobi, Kenia, dice que intenta planear la logística del reporteo e incluso los horarios para entrevistar a las fuentes. “Si tengo todo esto resuelto, siento que he llegado al punto en el que sé que puedo vender una historia”, afirma. Algunas historias requieren fuentes difíciles de contactar y mostrarle a un editor que ya tienes un contacto que hablará on the record puede ser un elemento importante para que una propuesta destaque.

“En cualquier cosa relacionada con el cuidado de la salud, es muy difícil contactar a las personas”, dice Ramos. “Cuando estaba proponiendo una historia [sobre cuidado de la salud], de hecho, llamé a personas con antelación para preguntarles: ‘Si fuera a escribir un artículo sobre ello, ¿podrían darme algún comentario externo?’”

Aunque las llamadas o visitas de prerreporteo puedan presentarse como sentando las bases de una historia, las fuentes deben saber que una conversación on the record podría ser usarse más adelante, dice Ramakrishnan. “Creo que así, desde el principio… [saben que] si no funciona, podría no convertirse en historia, pero, si funciona, solo para que lo sepan, podrían ser citados”.

 

Cómo cosechar los beneficios del prerreporteo

Una vez que un escritor decide que vale la pena investigar una historia, el prerreporteo puede ayudar a proporcionar el contexto que haga que una propuesta destaque. Para prerreportear un nuevo artículo científico, por ejemplo, “no solo leo el artículo, sino que también intento revisar el trabajo previo de los investigadores y lo que otros han escrito sobre el tema”, dice Parshley. “A veces reviso para ver a quienes citan. Y luego leo el trabajo de esas personas”.

Ese contexto puede dar lugar a un ángulo más noticioso y hacer que una propuesta pase de ser “intrigante” a “imperdible” para un editor, dice Ramos. “No solo digas: ‘Parece un gran estudio’ o ‘Parece que es algo raro o inusual’. Ten la certeza de que realmente es noticioso dentro de su campo… Eso solo lo puedes saber a través del prerreporteo”.

Entender el panorama global de una historia no solo aumenta su valor para un editor, también significa poder anticipar cualquier desafío potencial en el camino, dice Yuhas. Si, por ejemplo, un reportero consigue una asignación a partir de su propuesta, pero a mitad del reporteo se da cuenta de que el tema es controvertido o requiere de una lectura de sensibilidad, “la situación puede salirse de control rápidamente”, dice Yuhas. “A menudo, estos problemas son superables, pero para ser justos con los editores, ser justos con otras personas en el proceso, ser justos con tus fuentes, te conviene tener una idea general del panorama desde el principio para poder navegarlo”.

El prerreporteo también puede prepararte para hacer mejores entrevistas y escribir un artículo con más seguridad una vez que te lo asignan. No esperas saberlo todo antes de empezar, pero la falta de confianza o claridad al sentarte a entrevistar a una fuente o a estructurar una historia puede ser una señal reveladora de que no has hecho suficiente investigación. Rodríguez Mega lo describe como “una sensación de que no podré defender mi historia si un editor me bombardea con preguntas”.

Cuando las auroras fueron noticia durante el verano y el otoño de 2024, Ramakrishnan recibió el encargo de escribir varias historias sobre la ciencia detrás de ellas. De acuerdo con ella, el prerreporteo la ayudó a comprender lo básico antes de contactar con expertos, para no tener que iniciar la conversación con preguntas como “OK, ¿qué carambas son las auroras?”. Hacer ese trabajo de antemano significó que pudo acceder a las fuentes y desarrollar las historias con mayor rapidez a medida que avanzaba el verano.

 

Cómo correr un maratón

Algunos reporteros difuminan la línea entre prerreportear una historia individual y construir un área de cobertura, desarrollando experticia a largo plazo que puede resultar beneficiosa para múltiples historias, como hizo Ramakrishnan. En lugar de adoptar una perspectiva puramente transaccional —prerreporteando una historia a la vez—, Ramakrishnan afirma que intenta sumergirse en los campos que desea explorar suscribiéndose a actualizaciones por correo electrónico de revistas relevantes. Establecer una relación directa con tus intereses o áreas de cobertura ayuda a acelerar el proceso, dice Yuhas, haciendo que las propuestas freelance sean más eficientes.

Una ventaja de este enfoque es que puedes desarrollar experticia en un área que nadie más cubre o conoce tan a fondo. En 2017, por ejemplo, Cheng recibió una beca para vivir con pastores de renos sami en el Ártico. “Simplemente estuve observando, tomando notas, haciendo muchas preguntas y tomando fotografías”, dice, y le dio forma a ese material en una serie de historias que dieron inicio a su carrera.

Como freelancer, Cheng dice que dedica todo su esfuerzo inicial a este tipo de viajes de prerreporteo y planea vender varias historias a partir de lo que descubra. “Idealmente, estaría proponiendo la historia y obteniendo una asignación —o varias asignaciones—antes de irme. No siempre es el caso”, dice. Una vez que tiene varias fuentes y parte de la logística descifrada, espera “poder vender una o varias historias si voy yo misma y, con suerte, conseguir que la gente pague todos los gastos retroactivamente”.

Mudarse a un nuevo lugar con la esperanza de construir un área de cobertura única conlleva riesgos y no es una opción para todos. Pero un enfoque inmersivo —incluso sin viajar— puede ayudarte a crear contactos.

Un recurso crucial que Cheng cultiva a través de su método de prerreporteo es una red de fuentes potenciales que estén disponibles antes de que las necesite. Consulta su “Rolodex de contactos” para obtener ideas preliminares para historias, de modo que puedan recomendarle otras fuentes potenciales o, al menos, orientarla en el camino indicado para ampliar su red. Es “parte de tu trabajo, construir estas conexiones”, dice.

En algunos casos, la experiencia personal también puede agilizar tus esfuerzos de prerreporteo. Por ejemplo, Ramos afirma sentirse cómode aprovechando su trayectoria científica o escribiendo sobre temas con los que tiene experiencia personal, como la atención médica para personas trans. Cuando reporteó sobre la menstruación en hombres trans, usó el tiempo que tenía para la investigación del prerreporteo para conectar brevemente con científicos y profundizar en el estudio. “Mis conocimientos previos sobre el tema me facilitaron recortar lo que pienso que normalmente sería parte del prerreporteo, como, ¿por qué esto es importante?”, dice.

Ser intencional con el prerreporteo es un factor importante para hacerlo parte de tu flujo de trabajo habitual y maximizar sus beneficios potenciales. Cada escritor y cada historia son diferentes, así que está bien que tu estilo de prerreporteo sea exclusivamente tuyo —siempre y cuando lo abordes con cuidado, hagas tu tarea e intentes algunas estrategias para ver qué te funciona—.

Eso también puede ayudarte a cambiar la percepción del proceso. El prerreporteo puede sentirse como tiempo extra no remunerado si no lo disfrutas, dice Yuhas, por lo cual recomienda profundizar en los temas que de por sí ya te entusiasman. “Es una buena intersección que cae en ese punto feliz de que de todas formas estarías leyendo sobre eso”.

 

Emma Gometz Nicolas Recalde

Emma Gometz (elle) es periodista, ilustradore y artista de performance con sede en la ciudad de Nueva York. Cuando no está escribiendo o pensando en escribir, probablemente esté esperando en una fila para un espectáculo de Broadway, haciendo yoga o intentando aprender sobre el espacio, leyendo libros que fueron escritos para niños. Actualmente es productore digital de Science Friday de WNYC, pero también puedes leerle en Teen Vogue, The Open Notebook (donde es becarie apoyade por el Burroughs Wellcome Fund) y The Columbia Spectator. Encuentra a Emma en Bluesky como @emmalgometz.bsky.social.

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