Reporteando sobre salud: lo que 18 periodistas desearían haber sabido en sus inicios

 

Este artículo se publicó originalmente en inglés en The Open Notebook el 1 de septiembre de 2020. Este artículo fue traducido por Rodrigo Pérez Ortega.

 

A lo largo de la carrera de un periodista, eventos locales, nacionales o internacionales pueden empujarlo repentinamente a cubrir temas en los que no tiene experiencia previa. Los reporteros que cubren política puede que hayan sentido que se ahogaban en las minuciosidades del seguro médico cuando se debatió y luego se promulgó la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Accesible en Estados Unidos. Después de un tiroteo en una escuela, un periodista que cubre educación puede que se encuentre escarbando dentro de la investigación emergente sobre la violencia con armas de fuego como una amenaza para la salud pública. Y, a medida que continúa la pandemia de COVID-19, se espera que reporteros de todos los campos —muchos sin experiencia en la cobertura de salud o ciencia— presenten historias sobre temas de salud como epidemiología, desarrollo de vacunas y ensayos de medicamentos. Y si bien existe una creciente demanda de periodistas que puedan cubrir bien estos temas, hay una escasez de reporteros con experiencia en periodismo de salud. En una encuesta reciente realizada a 73 periodistas de organizaciones internacionales de noticias llevada a cabo por el Reuters Institute for the Study of Journalism y la Universidad de Toronto, solo el 4% dijo tener experiencia cubriendo temas de salud, mientras que el 74% dijo que ahora están reporteando historias relacionadas con la salud.

Los reporteros que están cubriendo salud y ciencia por primera vez a menudo se encuentran perdidos. Es posible que nunca hayan leído un artículo científico y que no sepan cómo funcionan los sistemas de embargo de las revistas científicas. Puede que no estén familiarizados con conceptos estadísticos como el tamaño del efecto o el riesgo relativo; y es posible que no sepan cómo comenzar a reportear cuando se enfrentan a un estudio que parece incomprensible a primera vista. Puede que no estén seguros de a cuántos expertos debe consultar cuando están cubriendo un nuevo estudio, o cómo encontrar a los expertos adecuados, o qué preguntas son esenciales.

Para ayudar a los reporteros que se inician en la cobertura de temas de salud a tener un buen comienzo, The Open Notebook le realizó la siguiente pregunta a 18 periodistas de salud:

 

¿Qué consejos prácticos tienes para cubrir el tema de la salud? ¿Qué desearías haber sabido cuando estabas comenzando?

 


 

Knvul Sheikh, reportera freelance de salud y ciencia

 

Confía en tu experiencia pasada. Si fuiste un reportero que cubría el cambio climático antes de cubrir COVID-19, piensa en cómo el clima y la contaminación del aire pueden estar afectando a las diferentes poblaciones y su riesgo de desarrollar enfermedades. Si escribiste noticias sobre negocios y finanzas, ve cómo puedes utilizar esos conocimientos para seguir a las grandes farmacéuticas que están desarrollando tratamientos y vacunas. Reportear sobre salud requiere algunas de las mismas habilidades que cualquier otra área del periodismo: encontrar historias interesantes, ponerse en contacto con expertos en el campo, mantener una lista de información de contexto o datos útiles que puedes insertar en cada artículo y estar listo para adaptarse a nueva información. ¡Tanto los científicos, los médicos y los periodistas de salud están aprendiendo sobre esta crisis a medida que avanzamos!

 

Eric Boodman, reportero general en STAT

 

Antes de cada entrevista, trato de darme unas palabras para levantarme el ánimo: una pausa, en la locura del día, para recordarme qué es lo que estoy a punto de hacer. Me doy permiso de sonar estúpido, de hablar lo suficiente para entender, de preguntar quién más podría ayudarme a completar el cuadro que se está dibujando. Hay una cierta ironía al decir que desearía haber sabido hacer esto desde el principio: “para sentirte un poco más experimentado, siéntete cómodo sonando como un novato”. Pero es verdad. Sí, prepárate; sí, lee el artículo científico antes. Sin embargo, también necesito un recordatorio en el momento para sentir la profunda y genuina curiosidad de un niño pequeño.

 

La razón de este ritual es para asegurarme de no dejarme llevar por una palabrería que suene agradable y más tarde me dé cuenta de que no tenía ni idea de lo que estaba hablando la persona. Quiero hacer preguntas básicas. Quiero darle a la persona un amplio espacio para hablar. A menudo, responden preguntas que nunca hubiera pensado en hacer. (¿El olor de las heces de las chinches? Almizclado y dulce.) Pero si no entiendo lo que acaban de explicar, debería de interrumpir y decirlo. Si creo que he entendido, debería repetir lo que aprendí para chequear que esté correcto.

 

Como dijo Carl Zimmer, uno de mis primeros profesores, es mejor ser corregido en la entrevista que una vez publicado el artículo.

 

Finalmente, corriendo el riesgo de terminar haciendo demasiadas llamadas, como suelo hacer, me recuerdo a mí mismo preguntar por otras fuentes. ¿Un estudiante de posgrado que hizo el trabajo de campo o de laboratorio? ¿Un paciente? ¿Algún técnico loco? Solo entonces estoy listo para una entrevista.

 

You Might Also Like

Kat Eschner, reportera freelance de salud y ciencia

 

Tómate el tiempo de registrarte para obtener acceso periodístico a revistas académicas y bases de datos como EurekAlert!, Nature, ScienceDirect, entre otras, y crea una carpeta de marcadores con los enlaces a las páginas de inicio de sesión para periodistas para todas ellas (también uso un administrador de contraseñas para almacenar todas mis contraseñas). De esa manera, cuando necesites ver estudios sobre un tema que se esté desenvolviendo, puedes obtener acceso rápidamente para ir más allá de lo que está en los resúmenes.

 

Jane C. Hu, periodista científica freelance

 

Encuentra a los expertos adecuados para tus historias. Si bien puede parecer, digamos, que un médico debe tener experiencia en salud, realmente depende de su especialidad y de si está investigando activamente el tema en cuestión. Puede darse el caso de que un tipo diferente de investigador que no habías considerado en realidad tenga conocimientos más relevantes; es posible que no pienses en preguntarle a un ingeniero mecánico sobre problemas de salud, pero cuando estaba escribiendo sobre la transmisión de COVID por gotas, un experto que otro científico recomendó fue un ingeniero de dinámica de fluidos que recientemente había modelado cómo viajan las gotas. También he visto lo contrario suceder: he visto historias en las que la gente se apoya de médicos que no tienen ninguna experiencia específica sobre la ciencia pertinente al tema.

 

Angela Chen, periodista científica y editora colaboradora de Catapult Magazine

 

Mi respuesta puede ser más específica para la tecnología de la salud que para la salud directa, pero mi consejo es hablar siempre con las personas a las que se destina la tecnología. La tecnología de la salud es un mercado enorme y lucrativo, y hay muchas personas ambiciosas que piensan que saben lo que necesita una población sin siquiera hablar con esa población. (Esto es especialmente cierto cuando se trata de tecnología para personas mayores y personas con discapacidades.) Muchas veces he reporteado sobre tecnología de la salud que parece una buena idea, solo para descubrir que no resuelve ningún problema real para las personas que son sus supuestos clientes.

 

Josie Glausiusz, reportera freelance de salud y ciencia

 

Mantente al día con todos los comunicados de prensa enviados por las principales revistas científicas y médicas –Nature, Science (EurekAlert!), el Journal of the American Medical Association, The New England Journal of Medicine, The Lancet, The BMJ— y síguelos en Twitter.

 

Amanda Morris, reportera de biociencia en The Arizona Republic

 

Aborda todos los estudios y los hallazgos de investigaciones con un ojo crítico —no asumas simplemente que el hallazgo de un estudio significa algo significativo—. Recuerda poner los estudios en contexto para ver cómo se realizó el estudio. Debes buscar otros estudios relacionados para ver si han mostrado resultados similares y debes hacer una investigación sobre las cosas que se están estudiando para poder hacer preguntas críticas. También debes pensar en el tamaño de la muestra utilizada en el estudio y si es un tamaño de muestra lo suficientemente significativo para sacar conclusiones, así como la diversidad/composición del estudio. Otro aspecto para tener en cuenta es si alguna variable externa pudo haber influido en los resultados y si el estudio se controló adecuadamente.

 

Los estudios no son equivalentes a hechos. Una buena forma de verlo es: ¿qué es lo que realmente está viendo y diciendo el estudio? ¿Podría haber otras razones por las que el estudio obtuvo los resultados que obtuvo? ¿Se llevó a cabo la prueba de manera que se redujeran los errores potenciales o podría haber discrepancias en los datos? ¿Es este estudio realmente significativo?

 

Julia Rosen, periodista científica freelance

 

No importa cuánto se necesite o desee una respuesta simple, es posible que no siempre exista cuando se trata de ciencia o salud. En esos casos, el debate científico o la incertidumbre pueden parecer un problema frustrante que se interpone en el camino para escribir una buena historia. Sin embargo, en mi opinión, eso solo significa que debes convertir la incertidumbre en la historia. Es importante recordar que tu trabajo consiste en transmitir con precisión el estado actual del conocimiento científico, incluso si este es complicado.

 

Sarah Kliff, reportera de investigación (enfocada en el cuidado de la salud) para The New York Times

 

Siempre, siempre, siempre obtén una copia del recibo médico si estás escribiendo una historia que tiene que ver con el precio de la atención. He escrito muchas de estas historias, en las que los recuerdos de los pacientes sobre lo que se les cobró y qué proveedor lo cobró son inexactos. He tenido pacientes que pensaban, por ejemplo, que un recibo de su médico era en realidad un recibo del hospital. Es por eso que siempre me aseguro de que los pacientes tengan sus documentos y recibos disponibles antes de seguir adelante con una historia.

 

Jill U. Adams, escribe sobre salud para The Washington Post

 

Aunque estés entrevistando a fuentes expertas, eso no significa que debes creer todo lo que dicen. Los científicos son personas, con prejuicios, suposiciones y, potencialmente, conflictos de intereses. Si un experto dice: “Sabemos que X causa Y”, pregúntale cómo lo sabe. O pregúntale si hay un buen artículo de revisión o un artículo científico clásico que muestre esa relación causal. Y, por supuesto, habla con un par de otras fuentes para ver si el conocimiento del experto está ampliamente aceptado o es algo en lo que los científicos no están de acuerdo.

 

Carl Zimmer, columnista de salud y ciencia de The New York Times

 

Habla con mucha gente. Es muy fácil hablar con un solo científico y obtener una visión limitada del campo de estudio total. Una historia con una sola fuente puede terminar siendo un desastre.

 

Sandeep Ravindran, fescritor científico freelance

 

Sigue en Twitter a científicos en los campos sobre los que estés reporteando, y no solo a los profesores, sino también a los estudiantes de posgrado y postdoctorados, que a menudo son mucho más activos. Hacer esto puede ayudarte a encontrar mejores fuentes y más diversas.

 

Configura alertas de Google y PubMed para científicos y palabras clave específicas, de modo que sepas de inmediato cualquier publicación nueva en un campo de interés particular.

 

Ve más allá de los comunicados de prensa; lee los artículos, por supuesto, pero más que eso, revisa el índice de una revista científica y busca otros artículos, además de los destacados por la oficina de prensa de la revista.

 

Entrevista siempre a varios científicos que no participaron en un estudio para tener una mejor idea de su importancia. Este tipo de escrutinio es aún más importante para los preprints de arXiv y bioRxiv.

 

You Might Also Like

Maggie Koerth, escritora científica sénior de FiveThirtyEight

 

Date un poco de gracia. Está bien no cubrir absolutamente todo, y recuerda que los lugares que ves que sacan muchas historias tienen muchos reporteros sobre el caso. Si tienes una redacción pequeña o eres un periodista freelance que trabaja solo, es fácil sentir que estás fallando porque no publicas historias todos los días. Está bien. Concéntrate en lo que más te interesa, dónde reside tu curiosidad e inquietud, y aborda esos problemas lo mejor que puedas. Y ese es un buen trabajo.

 

Melinda Wenner Moyer, periodista científica y editora colaboradora de Scientific American, y columnista de Slate

 

No tengas miedo de hacer preguntas simples, incluso elementales, durante las entrevistas. A veces esas son las mejores preguntas. Y está bien (¡y es importante!) pedir a las fuentes que vuelvan a explicar cosas que no comprendiste completamente.

 

Kate Gammon, escritora científica freelance

 

Sigue a científicos en Twitter para escuchar sus conversaciones internas: obtendrás contexto y aprenderás quién trabaja con quién.

 

Roxanne Khamsi, periodista científica freelance

 

Siempre lee la sección de métodos de un artículo científico. Ahí es donde está la “acción”: así fue como se cocinó el arroz. Ojalá hubiera más detalles en las secciones de métodos, algunas de ellas son un poco escuetas. Pero es importante saber, por ejemplo, cuántos ratones participaron en el experimento o cuántas personas se ofrecieron como voluntarias para el ensayo clínico. Si no hay suficientes detalles en la sección de métodos, no tengas miedo de levantar el teléfono y llamar para obtener más información.

 

Seth Mnookin, periodista y profesor de escritura científica y director del Programa de Posgrado en Escritura Científica del MIT

 

Tengo tres consejos. Primero: admite cuando no entiendes algo. Muchas historias de salud y ciencia malas son el resultado de reporteros que regurgitan información inexacta que les fue dada (a menudo a través de comunicados de prensa).

 

Segundo: busca a alguien que sepa más que tú y aprovecha sus conocimientos. Puede ser un editor, un colega o una fuente que esté dispuesta a ayudarte. Esto es especialmente importante cuando estás comenzando.

 

Tercero: tatúate en tu cerebro el hecho de que reportear sobre salud y ciencia es diferente a reportear sobre negocios, sucesos o deportes. No puedes confiar en el instinto o el sentido común para guiarte.

 

Bryn Nelson, escritor freelance

 

Aunque Twitter puede ser problemático, es una excelente manera de cultivar fuentes, especialmente para reportear sobre COVID-19. Utiliza búsquedas de hashtags y palabras clave para ver quién está discutiendo la ciencia de manera activa e inteligente, luego revisa sus antecedentes para asegurarte de que tengan las habilidades necesarias y la relevancia para la historia que estás escribiendo. Muchos periodistas también han compilado listas de fuentes en Twitter —estas pueden ser excelentes para diversificar tu grupo de fuentes—. Para las historias de COVID-19, mi regla ha sido incluir tres o más voces independientes. Incluirlas ayuda a garantizar que los nuevos estudios (y, en particular, los preprints, que no han sido revisados ​​por pares y deben tratarse con precaución) obtengan una evaluación crítica. La ciencia avanza increíblemente rápido en esta pandemia, y los científicos no siempre están en lo cierto, por lo que contar con expertos inteligentes e independientes puede salvarte de caer en la ciencia mala.

 


 

Shira FederCourtesy of Shira Feder

Shira Feder

Shira Feder es una periodista que ha escrito historias sobre cultura y ciencia para Vox, The Daily Beast, Business Insider, The Forward, HuffPo y otros. Actualmente es becaria de TON patrocinada por el Burroughs Wellcome Fund y tiene una maestría en periodismo de la Craig Newmark Graduate School of Journalism. Síguela en Twitter @shirafeder.

Comments are closed.