Cómo incorporar ciencia indígena en historias periodísticas

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People work with surveying equipment along a mountain river.
La Comisión Intertribal de Pesca del Río Columbia realiza un estudio de los arroyos del alto río Grande Ronde en Oregón. Columbia River Inter-Tribal Fish Commission

 

Después de que Tokitae, una amada orca del acuario Miami Seaquarium, muriera en 2023 —justo cuando sus cuidadores se preparaban para devolverla a sus aguas natales cerca de Puget Sound— una ola de medios de comunicación publicó historias sobre la conservación de las orcas, incluyendo los esfuerzos de la Nación Lummi, un grupo indígena del noroeste del Pacífico.

B. “Toastie” Oaster, reportere de asuntos indígenas de High Country News y ciudadane de la Nación Choctaw de Oklahoma, leyó en un artículo que los miembros de la Nación Lummi consideran a las orcas “parientes sagrados de su tribu”. La forma en que estaba escrita esa frase le saltó: “Está científicamente comprobado que las orcas son nuestros parientes”, dice. “¿Por qué expresarlo de una forma que lo convierta en una cosa mística indígena?”

Para Oaster, la frase ejemplificaba cómo los escritores no indígenas pueden —mediante una mala formulación o elección de palabras—, descartar el conocimiento indígena y presentar las voces indígenas en sus artículos como voces “místicas” o “hermosas”, que están ahí para dar color, pero no para impartir ningún conocimiento serio o dar autoridad a una historia.

La ciencia indígena —que puede definirse brevemente como el conocimiento recopilado sistemáticamente por los pueblos indígenas y compartido a través de las generaciones— está profundamente entrelazada con la ecología, la astronomía y la medicina, entre otros campos que suelen considerarse ciencias “occidentales”. Sin embargo, los periodistas, al igual que los científicos convencionales, históricamente no han reconocido el valor y la importancia de la experticia indígena.

“Creo que no se habla realmente sobre muchos de los detalles específicos de [la ciencia indígena]”, dice Joseph Lee, un escritor freelance Aquinnah Wampanoag con sede en Nueva York que cubre la ciencia climática. Por ejemplo, en 2021 la cobertura mediática aclamó el descubrimiento de huellas humanas de más de 20,000 años de antigüedad en Nuevo México como nueva evidencia del inicio de la actividad humana en las Américas, cuando en realidad los grupos indígenas sostienen desde hace mucho tiempo una llegada aún más temprana de sus antepasados.

Dicho esto, el reconocimiento de la experticia indígena en la ciencia occidental está creciendo. En 2023, la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos otorgó una beca de 30 millones de dólares para financiar el Centro para Entrelazar los Conocimientos Indígenas y la Ciencia. Las colaboraciones entre expertos indígenas y científicos se han vuelto más comunes, y los errores históricos cometidos contra la comunidad indígena han entrado en el debate de las instituciones científicas (aunque el progreso para corregirlos sigue siendo lento).

El periodismo también está cambiando. En particular, el periodismo climático está destacando cada vez más conocimiento indígena en el contexto de las soluciones, de acuerdo con Lee. Grist, High Country News y The Texas Observer han incorporado a sus listas a periodistas especializados en asuntos indígenas. “Realmente siento que esta vez sí está pegando, especialmente con la cantidad de medios indígenas que hay y las secciones indígenas que están apareciendo”, dice la escritora de ciencia freelance indígena Lyric Aquino, que desciende de los Pueblos de Ohkay Owingeh e Isleta, con ascendencia apache jicarilla.

El resultado de este trabajo son historias que hacen más profunda la ciencia, benefician a las comunidades indígenas de las que se nutren y amplían una definición estrecha de lo que es la ciencia, lo que puede ser y cómo se hace. También, es simplemente buen periodismo sacar a la luz a todos los grupos que contribuyen a la ciencia, ya sea que estén arraigados en la tradición científica occidental o no.

Sin embargo, para reportear sobre la ciencia indígena de manera precisa y justa, los periodistas deben adoptar un enfoque reflexivo. Eso incluye aprender cuándo incorporar la ciencia indígena en sus historias, cómo encontrar voces indígenas con experiencia relevante, cómo verificar la información obtenida de diferentes maneras, y cómo enmarcar historias que combinen la ciencia indígena y la occidental.

 

Cómo saber cuándo incluir la ciencia indígena

A veces resulta obvio cuando un periodista debería hablar de ciencia indígena, como cuando está escribiendo sobre investigaciones lideradas por indígenas o sobre iniciativas de cocreación que incorporan prácticas tanto indígenas como occidentales. Los periodistas pueden encontrar ciencia indígena interesante para cubrir siguiendo el trabajo de organizaciones académicas indígenas, universidades y colegios tribales, organizaciones sin fines de lucro y grupos de defensa liderados por indígenas, como los que guían la gestión de la tierra o combaten el cambio climático. También existen iniciativas científicas que trabajan para conectar a los pueblos indígenas con el conocimiento científico de sus comunidades.

Al igual que con muchas otras ideas para historias, los periodistas pueden encontrar las que se centran en la ciencia indígena en las redes sociales. “Soy una rastreadora de las redes sociales”, dice Aquino, quien presta atención a los indígenas que alzan la voz sobre cuestiones científicas en sus comunidades. Ella también usa Facebook para encontrar eventos a los que pueda asistir para aprender más sobre temas relacionados con la ciencia que sean importantes para los grupos indígenas.

Incluir fuentes indígenas que sean expertas tanto en ciencia occidental como indígena (a veces llamada “visión con dos ojos”) puede ayudar a sintetizar esas perspectivas en tu pieza.

Otras historias pueden surgir de investigaciones occidentales, pero que aun así se intersecan con la experticia indígena—independientemente de si los científicos la reconocen explícitamente o no—. Para averiguarlo, los periodistas tienen que analizar cuidadosamente la investigación que están cubriendo, dice Andrew Curry, periodista independiente con sede en Berlín, que a menudo escribe sobre investigaciones arqueológicas sobre historias humanas antiguas. “¿Hay coautores indígenas en el artículo?”, dice Curry que se pregunta a sí mismo. También, podrías preguntar a los investigadores si su trabajo utilizó recursos o se realizó en tierras con raíces indígenas. “¿[Alguien] hizo un esfuerzo claro por incluir una perspectiva nativa si está trabajando en esa área?”

Por ejemplo, al reportear una historia para Science de 2023 sobre el “perro lanudo” de pelo rizado —una raza que fue parte integral de la cultura de muchas naciones Coast Salish en el noroeste del Pacífico antes de que se extinguiera—, Curry se enteró de que los investigadores combinaron investigación genómica con historias orales de guardianes del conocimiento Coast Salish para reconstruir la historia de la raza. Por lo tanto, se aseguró de buscar las perspectivas de las fuentes Coast Salish para su historia, incluidas las de aquellos que no contribuyeron al artículo.

Cuando estés considerando incorporar la experticia indígena en una historia, ten cuidado de asumir que el conocimiento indígena siempre está disponible para el consumo público. “Dar por sentado que se tiene acceso al conocimiento” de las comunidades indígenas no solo es irrespetuoso, sino que también puede abrir la puerta a daños, dice Krystal Tsosie, cofundadora del Consorcio de Biodatos Nativos, una organización indígena que preserva la soberanía de los datos, o el derecho de los pueblos indígenas a controlar cómo se recopilan, poseen y utilizan sus datos. La ciencia indígena compartida sin consentimiento puede ser fácilmente objeto de apropiación indebida o utilizarse para alimentar la biopiratería, en la que los investigadores occidentales se benefician de patentar el conocimiento indígena.

 Comunícate con los poseedores del conocimiento indígena desde el principio para evaluar si es algo que desean compartir fuera de su comunidad, dice Tsosie, quien es miembro de la Nación Navajo (Diné). Y, al hacerlo, sé explícito sobre cómo y cuándo pretendes publicar ese conocimiento. “Nunca asumas que solo porque [el consentimiento] se da en un momento determinado, ese momento determinado permite el uso continuo de esa información”, dice Barry Hunter, descendiente del pueblo de habla djabugay del interior de Cairns en Australia y director ejecutivo de la Alianza de Gestión de Tierras y Mares Indígenas del Norte de Australia (NAILSMA). Dicho esto, estas estipulaciones no deberían hacer que los periodistas se abstengan de incorporar la ciencia indígena en su trabajo: todo lo contrario. Compartir el conocimiento indígena, con permiso, resalta contribuciones importantes a la ciencia que a menudo son pasadas por alto.

 

Cómo encontrar fuentes con experticia indígena

Los periodistas que buscan expertos indígenas deben reconocer de antemano que no todas las tribus son iguales y que no todos los pueblos indígenas comparten el mismo conocimiento. Existen miles de tradiciones de conocimiento únicas que abarcan múltiples campos, como la agricultura, la astronomía, la genómica y la farmacéutica. Tómate el tiempo para familiarizarte con las diferentes tribus que poseen conocimientos en el área que estás cubriendo. Revisa sus sitios web y los materiales publicados para asegurarte de que estás contactando con fuentes con la experiencia adecuada.

Incluso dentro de los grupos indígenas que comparten un idioma o tradiciones, no cualquiera será una buena fuente para tu historia, dice Lee. “No todos los indígenas de la misma tribu o comunidad son iguales, y no van a estar de acuerdo en todo y no todos tendrán la misma experticia”, afirma. También es importante diversificarse. Busca fuentes que no sean citadas con regularidad en otras coberturas o a las que no hayas entrevistado tú mismo. “No quieres recurrir una y otra vez a las mismas personas para que hablen en nombre de la comunidad indígena en su conjunto”, dice Curry.

También ayuda determinar la estructura en la que existe el conocimiento indígena: ¿quién entiende sus métodos? ¿quién está a cargo de transmitirlo?

Incluir fuentes indígenas que sean expertas tanto en ciencia occidental como indígena (a veces llamada “visión con dos ojos”) puede ayudar a sintetizar esas perspectivas en tu pieza. Muchas tribus tienen científicos en su personal, por lo que, para la mayoría de los tipos de investigación, “probablemente puedas encontrar a una persona nativa haciendo ese trabajo en alguna parte”, dice Oaster. Los científicos empleados por las tribus no siempre son miembros de ellas, pero si lo son, pueden tener un valioso “conocimiento de la tierra, tanto por su experiencia personal, como por generaciones de ciencia indígena”, dice Oaster. Si no estás seguro de si tu fuente es la adecuada, consulta esta práctica guía de la Asociación de Periodistas Indígenas.

Una vez que hayas identificado fuentes indígenas con experiencia relevante, comunícate con ellas al comienzo del proceso de redacción, para darles tiempo de “hacer un puente”, dice Elizabeth Culotta, editora adjunta de noticias de la revista Science. Las fuentes pueden estar ocupadas con obligaciones comunitarias o fatigadas por experiencias frecuentes o negativas con los medios de comunicación, por lo que podrían necesitar tiempo adicional para considerar el alcance y las intenciones de un artículo. Lo mismo se aplica a las fuentes que son nuevas para ti (o para los medios en general).

Los periodistas también pueden conectarse con expertos en ciencia indígenas al asociarse con periodistas indígenas. Colaborar con reporteros locales garantiza que los periodistas hablen con las fuentes adecuadas y capturen su conocimiento de manera precisa y respetuosa. Los proyectos de cocreación exitosos a menudo comienzan con una conversación grupal entre periodistas y expertos indígenas y no indígenas para hablar sobre el enfoque de una historia, de acuerdo con una guía publicada por la periodista colombiana Edilma Prada Céspedes, fundadora del medio de comunicación Agenda Propia, que se especializa en cocreación latinoamericana.

Esta sensación de conexión con las comunidades indígenas debería de continuar incluso después de que se publique una historia, dice Sofia Moutinho, periodista freelance brasileña que cubre las comunidades indígenas en la Amazonía remota. Asegúrate de que tus fuentes puedan acceder a tu artículo y darte retroalimentación. Por ejemplo, cuando escribe un artículo en inglés, envía una versión traducida al portugués, que es más accesible para algunas de las fuentes con las que trabaja. “Cuando vas a un lugar y la gente habla contigo, te da su tiempo, es muy importante que se los devuelvas”, dice.

 

Cómo verificar el conocimiento comunitario

El conocimiento indígena se suele recopilar y registrar de maneras con las que los periodistas no indígenas podrían no estar familiarizados cubrir. La ciencia indígena es “una forma diferente de saber”, dice Oaster. “Se refina a lo largo de las generaciones de manera diferente a la ciencia occidental”. Algunos conocimientos indígenas provienen de la historia oral o están protegidos por guardianes del conocimiento que gestionan su difusión. Por lo tanto, se necesita un enfoque diferente para verificar el reporteo sobre ciencia indígena. Los periodistas pueden tomar medidas adicionales para corroborar lo que aprenden y caracterizarlo adecuadamente en sus historias.

También ayuda determinar la estructura en la que existe el conocimiento indígena: ¿quién entiende sus métodos? ¿quién está a cargo de transmitirlo? “A menudo, el conocimiento indígena es un conocimiento comunitario”, dice Moutinho. En sus reportajes, reconoce a individuos importantes en la jerarquía de la comunidad y busca una narrativa compartida entre las personas, para verificar lo que escribe.

Enmarcar la ciencia indígena de una manera que empodere a las comunidades de las que proviene va más allá del buen periodismo.

Tómate el tiempo necesario para verificar los hechos durante el proceso de reporteo. Cuando Aquino cubre una tribu con prácticas científicas muy diferentes a las suyas, recurre a lo que llama una técnica de reporteo “lento”, asegurándose de no pasar por alto los detalles minúsculos de una práctica o método. “[Los detalles pueden] tener mucha más importancia o ser intrincados de una manera que normalmente no pensarías porque estamos acostumbrados al pensamiento occidentalizado” que a menudo se centra en los problemas de forma aislada, dice Aquino. Por ejemplo, los métodos indígenas a menudo emplean soluciones naturales, como restaurar a los polinizadores para fortalecer los ecosistemas de pastizales, que toma en cuenta una serie de factores ambientales interconectados.

También puedes corroborar información entre tribus que comparten tradiciones. Cuando trabajaba en un artículo de 2022 para High Country News sobre cómo la conservación de semillas ayudó a los agricultores indígenas a mantener la soberanía alimentaria en el norte de Nuevo México, Aquino pidió a personas de diferentes tribus locales que confirmaran fechas, eventos y cronologías sobre la región sobre la que estaba reporteando. “Hablar con otras personas de esa zona [es útil], ya sea un guardián de semillas similar de la misma tribu u otros guardianes de semillas de otras tribus”, dice.

Atribuir las fuentes de la información de forma cuidadosa es otra forma en que los periodistas pueden mantener la precisión en una historia. Permite que los lectores sepan qué proviene de la historia oral u otras formas de conocimiento indígena y cómo son esas prácticas. Por ejemplo, no es “incorrecto” que algunos grupos nativos americanos crean que sus antepasados ​​estuvieron en las Américas antes de lo que confirman las evidencias arqueológicas occidentales. “Si dejas en claro que hablan de su historia oral y que no necesariamente estás presentando esto como un hecho científico revisado por pares desde una perspectiva occidental… eso refuerza esa historia”, dice Oaster.

 

Cómo encontrar el marco adecuado

Al escribir tu historia, el cómo la enmarcas puede ser lo que haga que una historia perfectamente precisa pase de ser útil a ser perjudicial. Al cubrir la ciencia indígena, utilizar la terminología adecuada, evitando reforzar estereotipos y revisando los sesgos injustos, es importante para presentar la historia de manera equitativa.

Presta mucha atención al lenguaje que utilizas en referencia a los grupos y tradiciones que estás cubriendo. Por ejemplo, algunos cuestionan el uso del término “occidental” para describir la ciencia convencional revisada por pares, porque la etiqueta geográfica puede ser imprecisa. Dependiendo de la historia, podría tener más sentido usar “el método científico” o “ciencia no indígena”. De manera similar, algunos prefieren el término “ciencia indígena” a “formas indígenas de conocimiento”, porque reconoce más directamente las contribuciones de los pueblos indígenas a la ciencia. También, hay términos específicos que se utilizan para describir subdisciplinas del conocimiento indígena, como el Conocimiento Ecológico Tradicional. Cuando presentes la experticia indígena en tus historias, pregunta a tus fuentes cuáles son sus términos preferidos para describir su trabajo.

También es importante reconocer en tus historias que ni la ciencia occidental ni la indígena siguen una definición singular, dice Lee. La ciencia occidental tradicional revisada por pares puede significar muchas cosas diferentes, de la misma manera que el conocimiento indígena puede significar muchas cosas diferentes, y las dos tradiciones no son exactamente binarias, ni siempre están yuxtapuestas. Pueden influirse mutuamente y superponerse, señala.

Los periodistas también deberían evitar enmarcar el conocimiento indígena como algo secundario respecto de la ciencia occidental. “Hay una tendencia de los periodistas de ciencia de considerar el conocimiento indígena como una forma de evidencia que confirma los ‘conocimientos occidentales’”, dice Tsosie, pero “[el conocimiento indígena] es solo otra forma de evidencia”, agrega. De manera similar, es un error dar a entender que el conocimiento indígena es inherentemente sospechoso o que necesita ser respaldado por la ciencia occidental. En muchos casos, la ciencia indígena proporciona perspectivas y soluciones que la ciencia necesita desesperadamente. En un artículo de 2023 para The Conversation, por ejemplo, Hunter y su coautora enfatizan cómo las prácticas de gestión aborígenes de las tierras son cruciales para el clima.

Debido a sus diferentes enfoques, la ciencia indígena y occidental pueden llevar a conclusiones diferentes, incluso opuestas, sobre el mismo fenómeno, pero eso no es algo negativo. Destacar este “desacuerdo productivo”, dice Curry, puede conducir a una historia más completa. Por ejemplo, mientras cubría un estudio sobre la dispersión de los caballos en América del Norte, Curry se enteró de que la investigación surgió cuando un etnohistoriador de la nación Oglala-Lakota se puso en contacto con un genetista de la Universidad de Toulouse para cuestionar su estudio anterior sobre el linaje de los caballos. El nuevo artículo —escrito en coautoría por científicos indígenas y no indígenas— desmintió las creencias previas de los historiadores occidentales. En su artículo para Science de 2023, Curry escribió que “el punto de vista de los nativos y la ciencia de laboratorio pueden mejorarse —y también desafiarse— mutuamente”.

Enmarcar la ciencia indígena de una manera que empodere a las comunidades de las que proviene va más allá del buen periodismo. Puede cuestionar los estereotipos y combatir las narrativas coloniales*, afirma Oaster. “Me entusiasman mucho todas las cosas increíbles que están haciendo las tribus”, dice. “No reciben aplausos, pero están haciendo mucho más que muchos otros científicos para realmente ayudar a los animales, las plantas, las aguas y las tierras. Y es simplemente inspirador”.

 

* Corrección 11/5/24: Una versión anterior de este artículo atribuía esta afirmación a Oaster: Presentar el conocimiento indígena de forma precisa y apropiada en las historia de ciencia es “fundamentalmente decolonial”. Oaster quería decir que los reportajes sobre asuntos indígenas eran decoloniales.

 

 

Emma Gometz Nicolas Recalde

Emma Gometz es periodista, ilustradora y artista de performance con sede en la ciudad de Nueva York. Cuando no está escribiendo o pensando en escribir, probablemente esté esperando en una fila para un espectáculo de Broadway, haciendo yoga o intentando aprender sobre el espacio leyendo libros que fueron escritos para niños. Actualmente es productora digital de Science Friday de WNYC, pero también puedes leerla en Teen Vogue, The Open Notebook (donde es becaria apoyada por el Burroughs Wellcome Fund) y The Columbia Spectator. Encuéntrala en X como @monkey_cabinet.

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