Cómo lograr que los recortes en la financiación de la ciencia y la salud resuenen entre los lectores

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Red-handled scissors cut through a 100-dollar bill in front of a sky-blue background.
Michaelquirk/iStock

 

La cobertura de Emily Woodruff sobre los efectos de la propuesta de ley One Big Beautiful Bill del presidente Trump en la atención médica en su área comenzó con una cifra enorme y terrible: 33 hospitales rurales en Luisiana en riesgo de clausura, la segunda mayor cantidad en los estados de Estados Unidos. Para llegar al fondo de las consecuencias del proyecto de ley para sus lectores, Woodruff, reportera de salud en The Times-Picayune revisó un informe del Senado sobre cómo la ley recortará los fondos para Medicaid y encontró la lista de hospitales amenazados. Después, necesitaba conectar los datos con la realidad de los pacientes rurales del estado —las personas, “en el centro de ello”, dice—. “Poder ir a un lugar y simplemente describir un hospital, lo que ve y lo que hace a diario fue realmente una de las pocas maneras en que sentí que podía hacer eso”.

Woodruff comenzó a hacer llamadas a los hospitales en la lista y finalmente llegó al Hospital Hood Memorial, un hospital rural de 25 camas en Amite, Luisiana, que le permitió recorrer las instalaciones, hablar con el director ejecutivo y entrevistar a pacientes dispuestos a declarar on the record. Su historia de 2025 sobre hospitales rurales en peligro incorpora las experiencias de dos pacientes, entre ellos Tim Cowell, un hombre de 63 años que llegó al Hood Memorial después de desmayarse en la graduación de su hijo. Los médicos descubrieron una infección por la mordedura de un perro que podría haber progresado a sepsis si no se trataba. Woodruff se enteró de que, para muchos pacientes como Cowell, el siguiente hospital disponible está a más de 45 minutos de distancia, lo que haría que su clausura fuera catastrófica para los casos emergentes.

Bajo la segunda administración de Trump, la reducción drástica de la financiación de la salud y la ciencia en Estados Unidos se ha convertido en noticia de todos los días. La creciente cantidad de becas federales canceladas y programas paralizados les deja a los periodistas el reto de saber qué cubrir y cómo contextualizar los recortes para sus audiencias. Los periodistas que cubren estas historias en Estados Unidos no están solos —pueden aprender de sus colegas de muchos otros países, donde los recortes presupuestarios drásticos a la financiación de la ciencia, lamentablemente, no son nuevos—.

Al rastrear las pérdidas de financiación y encontrar ángulos que ilustren el impacto de dichos recortes más allá de las cifras, los periodistas pueden brindar a los lectores una comprensión más profunda de cómo las decisiones fiscales tienen profundas consecuencias en su vida diaria. Los reporteros locales, como Woodruff, pueden encontrar voces en sus comunidades que hablen de las consecuencias reales, trascendiendo el ciclo de las noticias inmediatas y humanizando las decisiones políticas. Los periodistas también pueden ampliar la perspectiva, enfatizando las consecuencias cruciales de estas decisiones para la actividad científica en general.

 

Cómo encontrar y descifrar datos de financiación

Reportear datos de financiación de la ciencia requiere habilidades ligeramente diferentes a las de reportear sobre la investigación en sí. “Como que tienes que encender un cerebro de periodista de negocios versus un cerebro de periodista de ciencia”, dice Woodruff.

Cuando una orden ejecutiva o una nueva legislación llega a los titulares, muchos periodistas querrán ponerse específicos sobre la cantidad de fondos que una agencia, programa o beca en particular podría perder. A menudo, los documentos políticos, como los proyectos de ley de asignaciones y las solicitudes de presupuesto, enumeran los montos de dinero que se asignan o recortan. Para confirmar el estado de becas individuales, los periodistas que cubren la investigación en Estados Unidos pueden consultar la base de datos de becas terminadas del Departamento de Salud y Servicios Humanos, Grant Witness para los recortes de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y la Fundación Nacional de la Ciencia (NSF) y Trials Tracker para los ensayos clínicos que se ven amenazados por pérdidas de financiación.

Reportear las cifras es solo el primer paso para ayudar a las audiencias a entender las implicaciones de los recortes de financiación, especialmente cuando estos dominan el ciclo de las noticias durante un período prolongado.

Detectar cambios más amplios en la financiación de la ciencia a lo largo del tiempo podría requerir indagar más. En Estados Unidos, por ejemplo, los periodistas pueden examinar los Estados Mensuales del Tesoro, actuales y anteriores, para revelar cómo han cambiado los niveles de financiación en el último año o de una administración a otra. Al buscar la palabra “investigación” en esos documentos, por ejemplo, los periodistas pueden encontrar pagos a diversos financiadores de la investigación, como la Fundación Nacional de la Ciencia y el Fondo Fiduciario de Aeropuertos y Vías Aéreas, dice Clark Merrefield, editor sénior de The Journalist’s Resource.

Los periodistas también pueden buscar cambios que podrían derivar en ideas para historias en el Centro Nacional de Estadísticas de Ciencia e Ingeniería, donde las tablas de datos incluyen categorías amplias de gastos, como salud, ciencia general, espacio y tecnología, así como montos de financiación federal otorgados a universidades individuales y organizaciones sin fines de lucro; America’s Essential Data, que enlista usos reales de datos generados con apoyo federal; y el Programa de Presupuesto y Política R&D de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), que alberga tableros y visualizaciones del presupuesto federal.

Para encontrar historias locales relacionadas con las fluctuaciones de la financiación, Merrefield recomienda reconstruir el flujo de fondos públicos en los distintos niveles del gobierno. “Empieza en el nivel local”, dice, “e intenta ir subiendo hacia el estatal y después ve cómo ha fluido el dinero desde el estado o del [nivel] federal hacia el estatal”. Al hacerlo, evita errores como comparar los montos de gasto a lo largo del tiempo sin tener en cuenta la inflación. Para comprender mejor los cambios en la financiación, analiza otros indicadores, como el gasto público como proporción del PIB, dice Merrefield.

Los investigadores académicos que se especializan en gasto público pueden ayudar a los periodistas a analizar documentos financieros complejos e identificar las historias que se esconden detrás de las cifras. Y las fuentes habituales de tu lista, como investigadores locales o funcionarios municipales, pueden hablar de los cambios que han observado. Merrefield sugiere preguntar: “¿Cómo ha ayudado este dinero que has obtenido del gobierno federal al estatal y al local en el pasado? ¿Cómo ha cambiado eso en los últimos meses?”.

Para transformar las cifras de las hojas de cálculo en herramientas narrativas, concéntrate en una cifra específica para fundamentar tu historia, dice Woodruff. Si bien ella menciona otras cifras en su artículo sobre los recortes de Medicaid —como el porcentaje de pacientes de Hood Memorial y su clínica de salud que acceden a la atención médica a través del programa gubernamental— la historia se centra en la reveladora estadística de los 33 hospitales en peligro y lo que su clausura podría significar para pacientes individuales.

 

Cómo acercarte a los impactos locales

Reportear las cifras es solo el primer paso para ayudar a las audiencias a entender las implicaciones de los recortes de financiación, especialmente cuando estos dominan el ciclo de las noticias durante un período prolongado. “Es difícil, porque deja de ser noticia en algún momento”, dice Martín De Ambrosio, periodista de ciencia freelance en Argentina que ha cubierto las severas reducciones a la financiación de la ciencia del presidente libertario Javier Milei desde que asumió el cargo en 2023. La clave, dice, es encontrar perspectivas que vayan más allá de los propios recortes.

Cuando De Ambrosio cubrió el desfinanciamiento de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) de Argentina para el periódico argentino La Nación, por ejemplo, quería que su historia destacara proyectos específicos a punto de detenerse y cuáles serían las consecuencias. Pidió a científicos que ya conocía pistas sobre proyectos gravemente afectados por la falta de financiación. Una anécdota llevó a otra, y su historia de 2024 captura la magnitud de las pérdidas en los distintos campos científicos. Una investigadora que enfrentaba recortes de financiación, por ejemplo, había comenzado a estudiar cómo se podría modificar la producción de leche de Argentina para reducir la propagación de la resistencia a los antibióticos en humanos. Otra estaba explorando si las mujeres argentinas con ascendencia indígena tienen un mayor riesgo de desarrollar formas agresivas de cáncer de mama que otros grupos.

A menudo, los recortes de financiación alimentan las tensiones políticas —un ángulo más que los periodistas pueden explorar al intentar entender a profundidad los efectos más amplios—.

De Ambrosio también ha encontrado maneras de transmitir cómo los recortes de fondos estadounidenses pueden afectar a las instituciones científicas argentinas, que ya tienen fondos insuficientes de por sí. Mientras sintonizaba una audiencia del Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes de Estados Unidos en la que se discutían los despidos en la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), sus oídos se despertaron al escuchar una breve mención sobre cómo los despidos afectaron a las agencias de otros países que dependen de los datos de la NOAA. Su historia resultante para La Nación aborda cómo los pronósticos meteorológicos locales de Argentina —y los de las aplicaciones meteorológicas de los teléfonos celulares— podrían empeorar debido a los recortes de la NOAA.

Al investigar el efecto dominó de los cambios en el gasto federal, Alexa Robles-Gil, reportera fellow de la sección de ciencia de The New York Times, también ha examinado a profundidad la vida de los ciudadanos. “Me interesaba mucho encontrar una historia que hablara de cómo los recortes no solamente afectan a biólogos o tal proyecto de investigación, sino [que] realmente afectan a las personas que se benefician de esos resultados científicos”, dice.

Este enfoque llevó a Robles-Gil a su historia de 2025 sobre la improbable relación entre los cazadores de aves y el Laboratorio de Anillamiento de Aves, un programa de la Encuesta Geológica de Estados Unidos amenazado por los recortes de presupuesto propuestos. Los cazadores reportan con frecuencia aves anilladas, y aquellos reunidos en foros de cazadores en línea criticaron los recortes, a pesar de que algunos eran partidarios de Trump, dice Robles-Gil. “Eso me hablaba de que había un matiz”, dice.

El plantearse preguntas similares sobre cómo se reflejan los recortes federales en comunidades individuales llevó a Woodruff a centrarse en hospitales rurales específicos de Luisiana para contextualizar las pérdidas pendientes de Medicaid. “Como reportera local, siempre estás fijándote en cada cosa federal que se reduce en [términos de] ‘¿Qué significa esto para nosotros? ¿Cómo es Luisiana lo mismo que otros lugares? ¿Cómo es diferente Luisiana?’”, dice.

 

Cómo extender tu visión para ver las consecuencias más amplias

Los recortes sistemáticos de financiación, como los que se están implementando en Estados Unidos, tendrán consecuencias globales que durarán décadas. Para capturar estos efectos radicales para los lectores, los periodistas pueden explorar cómo una decisión administrativa específica podría afectar la labor general de la actividad científica y el desarrollo de un país. Por ejemplo, ¿cuáles son los objetivos que un país prioriza con su financiación? ¿Qué prioridades descuida al recortar ciertos programas? ¿Y qué implicaciones tendrá esto para el panorama científico internacional?

El periodista brasileño Rodrigo de Oliveira Andrade piensa en estos términos al cubrir los recortes de financiación en ese país. “En Brasil, [podríamos] desempeñar un papel fundamental en la protección del medio ambiente e invertir más en estrategias y tecnología para preservar la Amazonia”, dice. “Los periodistas deberían escribir más sobre esto. ¿Cuáles son los impactos a [mediano] y largo plazo de los recortes de financiación? ¿Qué nos estamos perdiendo?”.

Seguir las consecuencias de los recortes al presupuesto deja claro el profundo impacto que tienen estas decisiones en la posición de un país y el futuro de la ciencia.

Los periodistas también pueden rastrear las consecuencias a largo plazo consultando la literatura académica sobre las tendencias de financiación. Por ejemplo, un artículo científico en una revista de ecología alertó a de Oliveira Andrade sobre la asignación desigual de fondos federales para la investigación de la biodiversidad en Brasil. Su historia resultante de 2024 para SciDev.Net explica cómo los recortes desproporcionados de financiación, que afectan principalmente a las regiones del norte de Brasil, podrían debilitar investigación crucial en la Amazonia.

A veces, los académicos están tan inmersos en su propia investigación que les resulta difícil predecir el impacto general de los cambios en la financiación de la ciencia. “Hay que atar cabos recopilando información de diferentes fuentes”, dice de Oliveira Andrade. Esas fuentes incluyen asociaciones dedicadas a analizar la inversión en ciencia y tecnología, como la Sociedade Brasileira para o Progresso da Ciência (Sociedad Brasileña para el Avance de la Ciencia). En Estados Unidos, el programa de Presupuesto y Política R&D de la AAAS proporciona reportes periódicos de temas como los efectos de la disponibilidad de becas en la migración de talentos y los impactos de los cierres gubernamentales.

A menudo, los recortes de financiación alimentan las tensiones políticas —un ángulo más que los periodistas pueden explorar al intentar entender a profundidad los efectos más amplios—. “Es importante presentar el contexto y el alcance completo de este problema”, dice de Oliveira Andrade. Por ejemplo, en 2024 escribió una historia para Nature sobre un enfrentamiento entre el presidente de izquierda Lula da Silva —quien había prometido darle prioridad a la ciencia— y un Congreso conservador, que recortó drásticamente el presupuesto de ese año.

Seguir las consecuencias de los recortes al presupuesto deja claro el profundo impacto que tienen estas decisiones en la posición de un país y el futuro de la ciencia. Estas historias, junto con las que trasladan la importancia de esto a la vida cotidiana de los ciudadanos, resonarán mucho más que el resumen más reciente de los recortes presupuestarios. “Las decisiones de gasto y decisiones políticas son, en un sentido muy real, una declaración de lo que una administración piensa que es [un] país o cómo se debería de ver”, dice Merrefield. “Las decisiones de gasto son decisiones éticas al mismo tiempo”.

 

Lucila Pinto Cortesía de Lucila Pinto

Lucila Pinto es periodista freelance de ciencia y tecnología. Su trabajo ha aparecido en Nature, Science, Rest of World, y La Nación, entre otras publicaciones. Es becaria del Pulitzer Center y graduada del programa de periodismo científico de la Universidad de Columbia. Actualmente, es becaria de The Open Notebook, con apoyo del Burroughs Wellcome Fund. Puedes seguirla en X como @luchipaint y en LinkedIn.

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