Saliendo al mundo: cómo encontrar voces locales para historias de ciencia

  Read in English

A person, whose lower body only is shown, walks across a street.
Charday Penn/iStock

 

Yanine Quiroz, reportera de alimentos, tierra y naturaleza en Carbon Brief, aún recuerda la primera vez que salió a la calle a buscar una fuente. Quiroz, originaria de la Ciudad de México, estaba reportando una historia en 2018 para el Laboratorio de Periodismo de Ciencia de la Universidad Nacional Autónoma de México sobre cómo personas de bajos ingresos no podían comprar nuevos electrodomésticos de bajo consumo energético. Hasta ese momento en su carrera, había recurrido únicamente a artículos científicos e instituciones académicas para encontrar fuentes para sus historias. Quiroz también consultó documentos científicos para este reportaje. Pero sabía que también necesitaba conocer la opinión de las personas en las comunidades afectadas. Así que tomó su grabadora de voz y se dirigió a uno de los barrios de menor nivel socioeconómico de la Ciudad de México. Al final, “fue un desastre”, recuerda.

Quiroz es una introvertida por naturaleza, pero trató de armarse de valor para tocar las puertas de las personas mientras recorría algunas calles desiertas. Persona tras persona se negaban a hablar con ella. “Seguramente pensaron: ‘Es que esta ha de ser una ratera que me quiere sacar todo sobre mi casa y mis cosas. Se va a venir a robar’”, dice. Finalmente, encontró a una mujer en el patio de su casa lavando ropa con una lavadora muy vieja. Quiroz se presentó y consiguió su entrevista, pero la mujer pareció estar incómoda todo el tiempo, dice. Mirando atrás, dice que haría las cosas de forma muy diferente si pudiera volver a hacerlo.

La historia de Quiroz me recuerda a mis propias experiencias fallidas tratando de encontrar fuentes en una comunidad. Menos de dos semanas después de mudarme a la ciudad de Nueva York en 2021 para cursar mi maestría, mis profesores me mandaron a reportear varias historias a lo largo de la ciudad, desde las perspectivas de la gente sobre política hasta las celebraciones navideñas y jardines comunitarios. No sabía dónde buscar fuentes y, cada vez que intentaba acercarme a alguien, sentía un escalofrío: temía el rechazo y no quería molestarlos. Igual que Quiroz, entrar en el mundo real me sacó completamente de mi zona de confort.

Muchos periodistas abordan el periodismo científico desde un punto de vista principalmente académico: encuentra un artículo o reporte interesante, habla con algunos expertos, y escribe la historia. Pero la ciencia también moldea a la sociedad y se deriva de problemas que afectan a la vida cotidiana de las personas. Incluir historias personales de fuentes en las comunidades que cubrimos aporta algo más que color. Aporta valiosos conocimientos a partir de las experiencias vividas, afianzando las historias en la realidad y añadiendo matices necesarios. Encontrar a las personas adecuadas con quienes hablar en una comunidad, acercarse a las fuentes con sensibilidad y respeto, superar la timidez y mantener las conexiones a lo largo del tiempo son habilidades que todo periodista debe incorporar a su repertorio de herramientas de reporteo.

 

Iniciar tu búsqueda

Incluir las voces de la comunidad puede parecer más natural en los reportajes, que a menudo destacan los relatos humanos, que en las notas breves. Pero si se puede incluir una fuente local en cualquier historia, hay que hacerlo, dice Victoria St. Martin, periodista de Inside Climate News que cubre las intersecciones entre el cambio climático y la salud. “Somos humanos y respondemos a otros humanos”, dice. La gente debe de poder ver cómo problemas como el cambio climático afectan a comunidades reales. No basta con decirle a la gente que el planeta se está calentando.

Piensa en cómo tu historia puede intersecarse con la vida de las personas e inclínate hacia ese ángulo mientras reporteas. Las historias de salud, por ejemplo, podrían beneficiarse de la experiencia de un paciente. Y los reportajes sobre sucesos fuertes, como catástrofes naturales o violencia armada, se verían reforzados por las voces de las personas directamente afectadas.

Cuando cubras una comunidad con la que no estás familiarizado, intenta también buscar el consejo de los periodistas locales.

En el caso de los reportajes sobre temas que afectan a grandes segmentos de la población puede que no sea tan claro cómo incorporar o encontrar fuentes locales. Intenta empezar en lugares que te resulten familiares —incluso en tu propio vecindario— y expandirte a partir de ahí. En 2022, Kamala Thiagarajan, periodista freelance, hizo un reportaje para Wired sobre las sofocantes olas de calor que asolaban la India y buscó fuentes afuera de la casa de sus padres en Chennai, India. Encontró a un hombre que fabricaba estructuras de acero en una obra cercana e inició una conversación con él sobre el calor. Él le contó que dos de sus compañeros se habían desmayado mientras transportaban cargas pesadas; luego le enseñó sus manos. “Tenía todos los dedos negros porque se los habían quemado las barras de metal que estaba martillando fuera”, explica. Esos detalles viscerales se convirtieron en la entrada de la historia de Thiagarajan y le ayudaron a ir más allá de la ciencia sobre cómo afecta el calor a la salud de las personas. “Creo que hay que verlo por uno mismo”, afirma.

Para las historias que requieren un tipo de fuente más específico, empieza con una búsqueda en internet de médicos, investigadores o grupos de promoción que puedan estar trabajando con las personas a las que quieres contactar, dice Barbara Fraser, periodista freelance radicada en Perú. También puedes utilizar las redes sociales, como los grupos locales de Facebook, para localizar posibles fuentes en un área.

Los grupos locales pueden ser puentes útiles hacia comunidades a las que tú mismo no perteneces. “Puedes encontrar alguna organización ahí que te de una entrada en la comunidad”, afirma Fraser. En 2015, por ejemplo, cubrió los efectos de las zonas protegidas por el gobierno que se traslapaban con territorios indígenas en la Amazonía como parte de una serie para Mongabay. Como no conocía esas comunidades indígenas, sabía que necesitaba un intermediario. Buscó la ayuda de un pastor de la iglesia local y el director de una emisora de radio del área, a quienes había conocido en una asamblea gubernamental de personas indígenas, y ellos la contactaron con familias en la comunidad.

Cuando cubras una comunidad con la que no estás familiarizado, intenta también buscar el consejo de los periodistas locales. Esto ayudó a Dylan Baddour cuando trabajaba como periodista freelance en reportajes sobre migración y drogasen Colombia entre 2017 y 2019. A través de otros periodistas de la zona, aprendió a acercarse con cuidado y delicadeza a las fuentes potenciales allí —importante dada la historia de conflicto en el país—. “Está bastante arraigado en su cultura ser discretos”, dice Baddour, que ahora cubre energía y justicia ambiental para Inside Climate News. Relacionarse con periodistas locales puede ayudar a conocer las normas culturales de una comunidad antes de empezar a reportear.

 

Romper el hielo

El verdadero reto al que se enfrentan muchos periodistas cuando salen a las calles, sobre todo si están empezando, es el miedo a acercarse a alguien e iniciar una conversación. Incluso después de más de 30 años en el periodismo, Fraser dice que a veces sigue sintiéndose ansiosa antes de estas entrevistas. “Me toma una enorme cantidad de energía superar ese [miedo]”, dice.

Acercarse a la gente en la calle con confianza es un músculo que hay que desarrollar, dice St. Martin. Acostúmbrate a hablar con desconocidos. Pregúntale a tu barista o al dependiente del supermercado sobre ellos: ¿De dónde son? ¿Cuánto tiempo llevan trabajando allí? Ser amigable y entablar una conversación trivial te ayudará a relajarte al momento de reportear una historia.

Incluso después de reunir el valor para acercarse a una fuente, esa persona puede mostrarse reacia a hablar.

Cuando empieces a pedir entrevistas a la gente, date tiempo para agarrar confianza. “Es justo como montar en bicicleta”, dice St. Martin. Ella, por ejemplo, estaba nerviosa cuando empezó a tocar puertas en Luisiana para su reportaje de 2008 en The Times-Picayune sobre los evacuados del huracán Katrina a los que se había notificado la existencia de elevados niveles de formaldehído en los remolques provisionales que les había proporcionado la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA). Pero superó algunas entrevistas difíciles y empezó a entrar en calor.

Los periodistas reticentes también pueden calmar sus miedos si dejan de centrarse en sí mismos y se centran en la noticia y en lo que tienen que hacer para reportearla bien. Puede que incluso haga falta que finjan un poco esa confianza hasta conseguirla. Quiroz dice que puede ser una persona tímida en su vida personal, pero que cuando sale a cubrir una noticia, eso cambia. Asume su papel, transformándose en alguien totalmente diferente, dispuesta a hacer las preguntas necesarias.

También ayuda a aliviar la presión el hecho de recordar que no todas las entrevistas van a funcionar o a aportar lo necesario para una historia. Y, a veces, una conversación nunca supera ese momento incómodo. Considera esas experiencias como una práctica para el reporteo futuro. “No tengas demasiado miedo”, dice Baddour. Una mala entrevista “no arruina tu carrera”.

 

Construir confianza

Incluso después de reunir el valor para acercarse a una fuente, esa persona puede mostrarse reacia a hablar. Las personas en una comunidad no se benefician necesariamente de ser entrevistadas de la misma manera que un científico se beneficiaría de que cubrieras su trabajo. Y, a diferencia de los funcionarios públicos, los ciudadanos no tienen ninguna obligación de hablar contigo. Acostúmbrate a que la gente se niegue a hablar y sigue intentándolo. “Puede que las cinco primeras personas digan que no, pero alguien se detendrá”, dice Fraser.

La transparencia es especialmente importante cuando se trata de interactuar con una comunidad o una persona que no confía en los medios de comunicación.

Un paso clave para establecer la confianza con posibles fuentes es ser honesto desde el principio. Muéstrales tu pase de prensa o tu identificación, si la tienes, y explícales quién eres, para qué medio trabajas y qué estás buscando. Puede ser útil preparar un breve guion sobre ti y la historia que estás trabajando si tiendes a trabarte cuando te acercas a alguien. Pero trata de no mirar demasiado el cuaderno al principio de la conversación, St. Martin aconseja. Si rompes el contacto visual, corres el riesgo de perder la atención de la gente y mermar su confianza.

Sé también claro sobre lo que puedes y no puedes hacer como periodista. Algunas personas pueden esperar recibir dinero a cambio de información. O pueden pensar que puedes ayudarlos con el problema al que se enfrentan, dice Claudia Altamirano, periodista freelance en la Ciudad de México. Pero, lamentablemente, no siempre es así, y tienen que saberlo. “No puedo hacer que alguien venga y les resuelva su problema”, afirma. Pero, dice a sus fuentes, “lo que sí hago es informar a la demás población de lo que les pasa a ustedes”.

La transparencia es especialmente importante cuando se trata de interactuar con una comunidad o una persona que no confía en los medios de comunicación porque en el pasado han tergiversado su imagen o se han sentido utilizados. Algunas personas también pueden temer represalias por hablar públicamente de un tema controversial. Las fuentes huían de Thiagarajan, por ejemplo, cuando estaba reportando en 2019 para el South China Morning Post sobre la confiscación de pericos especialmente entrenados para sacar cartas del tarot de una baraja, como parte de una tradición centenaria en India.

Thiagarajan quería conocer la versión de los astrólogos propietarios de los pájaros, pero a éstos les preocupaba sufrir represalias por parte de las autoridades locales y los grupos de defensa animal. Uno de los propietarios entró en su casa rápidamente cuando ella intentó hablar con él, pero pudo transmitirle un mensaje a través de su sobrino, que estaba jugando afuera. Le explicó que quería entender su punto de vista sin juzgarlo. Aunque él no accedió a hablar, su pariente, que también tenía un perico, sí lo hizo, con la condición de que Thiagarajan no le sacara fotos.

Un enfoque paciente como el de Thiagarajan ayuda mucho a acercarse a las fuentes, especialmente tras un acontecimiento traumático. No tengas miedo de mostrar empatía y amabilidad. Y empieza las entrevistas despacio, sabiendo que ese momento es cuando las fuentes pueden sentirse más vulnerables o incómodas. “Como seres humanos, nos nutrimos unos de otros”, dice St. Martin. Para ayudar a establecer una buena relación, St. Martin añade que a veces deja su cuaderno de lado y se limita a hablar con las fuentes durante un rato. Cuando se sienten más cómodas, les pregunta si puede tomar notas.

 

Mantener las conexiones

Después de entrevistar a una fuente, puede ser fácil pasar a la siguiente o centrarse en otras entregas urgentes. Pero una parte importante de la interacción con las fuentes en las comunidades consiste en mantener esas conexiones a lo largo del tiempo. Mantenerse en contacto con las fuentes hace que los periodistas se integren más en las comunidades, evitando el periodismo de paracaídas y reforzando la confianza.

St. Martin dice que ella intenta crear vínculos humanos con sus fuentes, lo que hace que la relación sea menos transaccional. Sigue a algunos de ellos en las redes sociales y acostumbra a mantener conversaciones allí. Con otras, se mantiene en contacto por correo electrónico, teléfono o incluso carta. Mantener el contacto con las fuentes resultó útil cuando St. Martin estaba reportando en 2024 para Inside Climate News sobre los niveles desproporcionados de contaminación atmosférica en algunas comunidades de Estados Unidos. Pudo entrevistar a una fuente con la que se había mantenido en contacto y que vivía cerca del aeropuerto de Newark y de varias carreteras importantes, y a cuyos hijos les habían diagnosticado asma. Esa fuente se convirtió en el personaje principal del nuevo reportaje de St. Martin.

Muchos periodistas consideran que conectar con fuentes comunitarias puede ser una de las partes más satisfactorias del trabajo.

Cultivar las relaciones con las fuentes locales puede dar paso a más historias, ya que empiezan a acudir a ti con información. De la misma manera, mantener una presencia constante en las comunidades que cubres puede afinar tu oído para encontrar historias. Altamirano dice que algunas de las historias que reportea la encuentran en lugares como el transporte público, donde escucha por casualidad los temas de los que habla la gente. Los mercados locales, los pequeños locales y los parques también pueden ser lugares propicios para conocer gente y encontrar historias. Thiagarajan, por ejemplo, estaba comprando verduras cuando encontró su reportaje de NPR de 2018 sobre enseñarle honestidad a los niños. Después de escuchar a un par de mujeres hablando de una “tienda de honestidad” en una escuela local en el sur de la India, se unió a la conversación y comenzó a hacer preguntas.

Dicho esto, no des por sentado que cada conversación se convertirá en una historia. A veces se trata de un proceso lento, en el que las historias surgen de una serie de conversaciones con varias personas. Cada vez que St. Martin asiste a un evento local, se presenta con los asistentes y recopila números de teléfono para empezar a entablar relaciones. Esto puede dar frutos para una futura historia, dice.

Muchos periodistas consideran que conectar con fuentes comunitarias puede ser una de las partes más satisfactorias del trabajo. Mucho después de su primer intento fallido, Quiroz dice que se siente privilegiada cuando alguien se abre y le permite compartir su historia. Aprender a iniciar y guiar bien estas conversaciones lleva tiempo y mucha práctica, dice. “Lánzate. Aprende. Mete la pata”. Y con el tiempo, empezarás a agarrar práctica.

 

Myriam Vidal Valero Rodrigo Pérez Ortega

Myriam Vidal Valero es periodista de ciencia bilingüe de la Ciudad de México. Su trabajo ha aparecido en The New York Times, Nature, Science, El País, Inside Climate News, Slate, Muy Interesante y Cancer World, entre otros medios. Le encantan todos los temas científicos, pero su cobertura se centra en las ciencias de la vida, las cuestiones medioambientales y la política científica. En 2022 terminó una maestría en periodismo en la Craig Newmark Graduate School of Journalism, CUNY, en la ciudad de Nueva York. Encuéntrala en X como @myriam_vidalv.

Skip to content